» "¿estaré perdiendo mi toque, 𝓙?"
no sabía exactamente por qué le dolía la ruptura, pero la punzada en su pecho ahí estaba. "falta poco para el baile, seguro ya me quitaron a todas las extranjeras" lloriqueó mientras se desplomaba en el sillón para seguir con su teatro.
tenía razón que no era la primera vez que acababa una de sus relaciones pasajeras, pero la diferencia con las otras era clara.
"pero ninguna de las anteriores me mandó al demonio. yo siempre terminé todo." llevó sus manos a la cara, adoptando una actitud llena de dramatismo. »
ladeó con apatía su cabeza, sin cuestionar aquel punto.
“ pero, de cualquier modo, ¿por qué te importa tanto? no es la primera vez que alguno de tus idilios llega a su fin. ”
encogió sus hombros, frunciendo sus labios borgoña. su actitud era la principal de sus dudas.
» parecía tan irreal la situación que todavía no lograba procesar del todo lo ocurrido. Era la primera vez que lo terminaban y nunca pensó que algo así le pasaría a él. Carecía de sentido. "Dijo que era mejor dejar todo, que soy patético por estar detrás de alguien como Pansy."
"Tracey" balbuceó el nombre de ahora su ex novia a la rubia, a quien aún no miraba porque sus ojos estaban clavados en un punto fijo de la pared y no tenía la fuerza suficiente para desviarlos. Ni siquiera para hacer un mal chiste. »
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“ ¿quién te mandó al diablo? ” era una pregunta retórica. no la mencionó esperando que fuera en serio, porque el rechazo no está en el diccionario de las personas como él.
Me ofende tu forma de verme, aunque sí sé de algo. No lo escuchaste de mí, pero las malas lenguas dicen que se escuchaban ruidos curiosos en el baño de prefectos y dos personas salieron corriendo luego de que Myrtle la llorona los sorprendiera.
Esa es la excusa más estúpida que yo haya oído. Siempre te burlas de mí por no beber, y ahora que al fin te lo pido, le inventas un reglamento al alcoholismo.
Si, hipotéticamente hablando, yo tuviera un whisky de fuego escondido, no podría dártelo porque sería para una no fiesta. Pero puedo ayudarte tirándole maldiciones, J.
@itszabini ¿ves ese whisky de fuego de dudosa procedencia que entraste clandestinamente aquí? dame. necesito la más mediocre y masculina forma de calmarme.
» algo más que aprender el 𝘪𝘥𝘪𝘰𝘮𝘢. soltó una carcajada.
"oh, por cierto. eres bastante popular entre los de durmstrang, 𝓳. algunos me han dicho que quieren 𝒊𝒏𝒗𝒊𝒕𝒂𝒓𝒕𝒆 al baile."
zabini se rio por el comentario que sacó a relucir jennifer. ciertamente, los primeros momentos en donde se les informó que no tendrían quidditch fueron una pesadilla, pero ya a esas alturas estaba un poco más resignado que acostumbrado. aunque aprovechaba a practicar de manera »
“¿o es que tu deporte es ser el guía turístico de francesas con 𝑚𝑎𝑙𝑓𝑜𝑦?”
dijo vandort, sacando sardónicamente a colación sus actividades más concurridas. al encontrarse intermitente en su grupo, poco se entera de cómo emplean su tiempo fuera de clases.
» "son muy agradables. una de ellas se ofreció a 𝖾𝗇𝗌𝖾ñ𝖺𝗋𝗆𝖾 𝒻𝓇𝒶𝓃𝒸é𝓈 ." confesó en un tono coqueto.
sus ojos buscaron a jenn para poder ver su expresión, mientras que subía y bajaba las cejas repetidas veces en una clara señal de que las clases podrían ir sobre »
» "¿qué tanto escribes, 𝓳? ¿una carta de amor en donde confiesas todos tus 𝓈𝑒𝓃𝓉𝒾𝓂𝒾𝑒𝓃𝓉𝑜𝓈?" indagó con un tono burlón. sabía que la rubia no era de hacer ese tipo se cosas, pero le gustaba molestarla.
agitó una de sus manos en señal de despreocupación antes de, prácticamente, desplomarse contra el sillón en busca de comodidad.
"sí, potter no tiene la capacidad necesaria ni para hacer pociones básicas." razonó mirando fijamente uno de los candelabros que colgaba cerca suyo. »
ningún estudiante de su edad, por más prodigio que fuera, sería capaz de burlar un encantamiento de dumbledore. esa era la mala coartada que la privaba de burlarse como todos los demás.
“ pero, en fin. le ha caído la culpa, como siempre. a ver cómo le hace entre castigos.”
» para ser uno de los concursantes, al menos no como parecía importarle a malfoy.
podía escuchar claramente el roce ligero que hacía la pluma de jennifer al rozar con el pergamino gracias al silencio breve que se había formado en lo que zabini se quedaba pensando la situación.»