Compró una RTX 5070 Ti de casi 1,000 dólares… y se negó a salir de la tienda sin abrir la caja frente a los empleados mientras un amigo grababa todo.
Resultó ser la mejor decisión.
Dentro no había ninguna tarjeta gráfica. Habían colocado una botella de agua de 2 litros para que el peso fuera prácticamente el mismo y el engaño pasara desapercibido hasta llegar a casa.
Su precaución surgió porque otro comprador había vivido algo parecido al adquirir una RTX 5080: al abrir la caja encontró que el contenido había sido sustituido por otro objeto de peso similar. Aunque finalmente logró reclamar, el proceso para recuperar su dinero fue largo, tedioso y requirió meses de gestiones.
Este tipo de fraude no es lo habitual, pero sí se ha documentado en compras de electrónica de alto valor. Por eso, muchos recomiendan abrir y grabar los productos costosos en el mismo punto de recogida, ya que demostrar lo ocurrido después puede ser mucho más complicado.