Las redes sociales no están derechizando la gente. Lo que están haciendo es empobrecer el debate público convirtiendo todo en una cuestión de buenos y malos sin matices, a la vez que afectando la capacidad de la gente de pensar detenidamente. En ese contexto, se han creado condiciones para que el mensaje plano y simple de las derechas tienda a conectar con mayor eficacia. Esto es, a generar más efectos de verdad.
🌀 La entropía es la ley más importante del universo.
No la conoce casi nadie. Pero lo explica todo: por qué se enfría el café ☕, por qué envejecemos, por qué las civilizaciones caen 🏛️.
Empieza con física. Acaba con filosofía. Hilo 🧵👇
Me estoy divirtiéndo mucho con los post que me llegan de los Australianos.
Están sembrados:
.Alright. Let’s talk about this absolute geopolitical shitshow for a second.
So picture the scene.
You’ve got Spain, right. A normal country. Tapas. Siestas. People arguing about football and drinking wine in the sun. And suddenly they wake up one morning and Donald Trump is on television basically screaming:
“IF YOU DON’T HELP ME BOMB IRAN I’M CUTTING OFF TRADE.”
Mate… what the fuck is this? Is this foreign policy or a drunk bloke threatening to leave a group chat?
And Spain’s Prime Minister Pedro Sánchez comes out and says the Middle East escalation is a “disaster.”
Which, by the way, is the most polite European way possible of saying:
“THIS IS A FUCKING TRAIN WRECK.”
Because Europeans don’t scream like Americans do. They just calmly sip an espresso and go:
“Yes… this situation is extremely concerning.”
Which translates to:
“WHO GAVE THE TODDLER THE NUCLEAR CODES?”
Now here’s the bit that makes this whole thing even funnier.
Spain said no to letting the U.S. use joint military bases on Spanish soil for the strikes on Iran.
And suddenly Donald Trump is like:
“FINE. NO TRADE WITH SPAIN.”
Mate… that’s not diplomacy.
That’s a bloke flipping the Monopoly board because he landed on someone else’s hotel.
Can you imagine the conversation in Madrid?
Spanish officials sitting around a big table going:
“So the Americans want to use our bases to bomb Iran.”
And one guy at the back just slowly raises his hand like:
“Maybe… we DON’T join the Middle East apocalypse today?”
And everyone goes:
“Yeah. That sounds reasonable.”
Meanwhile Trump is pacing around the Oval Office like a bloke who just lost a bet at the pub.
“You guys don’t wanna help bomb Iran? FINE. NO PAELLA FOR YOU. NO OLIVE OIL. NO TOURISTS.”
Mate, Spain’s entire national reaction was probably just:
“Okay.”
Because here’s the reality nobody in Washington seems to understand.
The rest of the world is exhausted with this cowboy shit.
You bomb someone.
Then you threaten someone else.
Then you scream at your allies.
Then oil prices explode.
Then the global economy starts coughing up a lung.
And then everyone acts surprised like:
“How did this happen?”
HOW DID IT HAPPEN?
Mate it happened because the global strategy right now looks like it was written on the back of a fucking napkin at a steakhouse.
And Spain just looked at the whole thing and went:
“Nope.”
Which honestly might be the most adult response anyone’s had in this entire mess.
Because while Washington is running around lighting geopolitical fireworks, countries like Spain are standing there going:
“You realise we have trade routes, energy markets, and 450 million Europeans who would quite like NOT to start World War Three today, yeah?”
But of course Trump’s response is:
“Cut off trade!”
Mate Spain exports $20 billion worth of stuff to the U.S.
Wine. Cars. Machinery. Food.
You’re gonna cut that off because they wouldn’t let you use their backyard to launch missiles?
That’s like threatening to divorce your wife because she won’t lend you the car to rob a bank.
“YOU’RE NOT SUPPORTING MY VISION!”
Your vision is a fucking felony, mate.
And here’s the funniest part.
This whole tantrum actually makes Spain look like the only sober bloke at a 3am house party.
Everyone else is smashing furniture, lighting fireworks inside, punching holes in the wall.
And Spain’s standing in the kitchen holding a glass of water going:
“Guys… maybe we should all calm the fuck down.”
So yeah.
Pedro Sánchez calling this a “disaster” might actually be the most accurate understatement of the decade.
Because when the adults in the room start using words like disaster…
It usually means the rest of the room is on fire and someone’s trying to fix it with a fucking flamethrower.
~Gman
Estas navidades he podido compartir mesa y entender a votantes de Vox en Extremadura. Esto es lo que he aprendido sobre por qué votan lo que votan:
1. Defensa de una forma de vida tradicional. Muchas personas (incluidas bastantes mujeres) aún se sienten cómodas con roles más tradicionales: cocinar para la familia, cuidar de la pareja, priorizar el hogar... . En los últimos años, ciertos discursos feministas les han hecho sentir juzgadas, como si elegir esa vida las convirtiera en “retrógradas” o cómplices del patriarcado. Vox les ha ofrecido una especie de escudo contra esto, porque ha validado su forma de vivir sin sentirse señaladas, es más, les ha devuelto cierto orgullo por ser así. Es básicamente una reacción defensiva ante la sensación continua de que su elección personal era moralmente reprobable.
2. La única alternativa percibida al PP. Hay votantes históricos de derecha que están muy decepcionados con el PP, pero no contemplan ni por un momento que la izquierda siga gobernando, así que Vox se convierte en la herramienta más directa para “bloquear” eso, aunque no estén de acuerdo en todo lo que dicen.
3. Relatos de segunda mano sobre inmigración. Se repite mucho el argumento de “me contó fulanito que un marroquí pedía ayudas y se las daban todas”. Nadie lo ha visto directamente, nadie ha tenido problemas con ellos de primera mano, pero todo el mundo conoce estas anécdotas de terceros. De hecho, muchos aquí contratan a inmigrantes porque trabajan bien y más barato, pero cuando señalas esa contradicción, la respuesta habitual es: “ah no pero el mío es distinto, es muy bueno y muy trabajador, no es la norma". Curioso que siempre el malo sea el que no conocemos de nada. Creo que uno de los antídotos más potentes contra los prejuicios hacia la inmigración sería, simple y llanamente, promover más ocasiones en las que la población inmigrante y la local compartan tiempo —actividades deportivas, fiestas vecinales, lo que sea— para que haya contacto humano directo, porque se ve muy claro; un rato de charla tranquila con el del kebab o el de la frutería, y pasa de ser “el inmigrante” en abstracto, a ser Pedro, Fatima o Mohamed.
4. Meritocracia individualista y clasismo. Mucha gente en Extremadura ha prosperado económicamente con esfuerzo propio y han convertido su biografía personal en una especie de ley universal: “si se esforzaran como me he esforzado yo no estarían como están”. Se olvidan -o se quieren olvidar- de que cualquier golpe de mala suerte, una enfermedad o el simple hecho de nacer en un barrio sin oportunidades, puede torcer la vida de cualquiera por muy dispuesto que esté uno a esforzarse. De nuevo, el prejuicio viene de pensar en abstracto y no ahondar en la vida de los demás.
Pero hay además un componente de egocentrismo clasista, porque para poder seguir diciéndose a sí mismos lo especiales que son por haber llegado lejos, necesitan creer que todo en la vida depende de tus capacidades y tu esfuerzo, y si crees eso, es inevitable que creas también que quien es pobre es porque se lo merece. Y ahí se corta todo camino a la compasión por los que están peor.
Estos días me he dado cuenta de lo fácil que es agitar la bandera del miedo al desconocido, del orgullo patrio, o el egoísmo, y lo difícil que es convencer a la gente de que hay que ayudar a los demás, aunque no los conozcas. Yo pensaba que la compasión era una virtud innata al ser humano, pero no lo es, sobretodo cuando se cuela la desconfianza en nuestros juicios, y en la derecha la desconfianza se ha colado hasta la cocina: desconfianza a que el que se beneficia de las ayudas sociales sea un vago, a que el inmigrante venga a vivir del cuento, a que el empleado se tome la baja porque es un cuentista o a que el inquilino vaya a destrozar la casa. Es ahí, en la desconfianza hacia los demás, donde se cuelan los populismos más rancios de la derecha.
Periodismo es contar a la gente lo que le pasa a la gente. Y a la gente le pasa, entre otras cosas, que falsos periodistas le mienten. Hasta en Navidad.
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Italia y España pidieron TODOS los fondos que eran transferencias, que no había que devolver.
Pasados a la parte de préstamos, España decide no pedirlos porque se endeuda más barato por su cuenta que a través de la Comisión. Italia, al contrario, decide pedirlos porque se endeuda más caro por su cuenta.
Esa es la explicación. Los dos gobiernos hacen lo correcto porque sus circunstancias son diferentes.
Entonces llegan Carlos Segovia y sus émulos, que no pueden contar esa historia, tienen que aplaudir al neofascismo italiano y atizar al Gobierno español, también cuando lo hace bien.
Si España no pide esos préstamos te venden que Italia recibirá más dinero, sin explicar que ahora son préstamos con intereses e insinuando mala gestión.
Qué hubiera pasado si España hubiera pedido esos préstamos? Pues que Segovia (el tipo más mentiroso del periodismo económico, un falso periodista) hubiera titulado: "Sánchez dispara la deuda".
Cuando cuentas la realidad sólo hay una y suele ser poco atractiva, sobre todo en temas económicos.
Cuando la inventas la puedes hacer mucho más atractiva. Y ahí, y me quito el sombrero, Segovia es el maestro.
Segovia lleva casi tres décadas (he encontrado artículos suyos diciendo que nos iban a cortar fondos europeos desde finales de los 90) mintiendo. Así ha llegado a subdirector y a pasearse por las tertulias como si fuera un experto.
Lo puede hacer porque trabaja en un medio que expulsa a los mejores y asciende a los mentirosos (Manso, Urreiztieta, etc), hasta hacer director (gracias a las gestiones de Miguel Ángel Rodríguez con los dueños italianos de El Mundo) al firmante de los bulos del Trinitrotolueno del 11M, que en cualquier medio que se respetara estaría en la calle.
La ley protege la información VERAZ. No la mentira. Se denuncia poco.
Mi hija me pidió que la cambiara de colegio.
Así. Sin lágrimas. Sin enojos. Sin rabia.
Solo se me acercó mientras yo preparaba la cena y dijo despacio:
—“¿Puedo estudiar en otro lugar?”
Le pregunté si había pasado algo.
Me dijo que no.
Le pregunté si no tenía amigas.
Me dijo que no sabía.
Entonces le pregunté si alguien la trataba mal.
Y se quedó callada.
Esa noche no pegué los ojos.
Al día siguiente inventé que tenía que hablar con la directora.
Pero en realidad fui a mirar.
Me quedé en un pasillo y esperé al recreo.
Y ahí la vi.
De pie junto a la verja, con el termo en la mano, mirando al suelo.
Un grupo de niñas pasó y se empujaron entre ellas riéndose.
Un niño le tiró el jugo en la blusa y salió corriendo.
Otra niña le sacó una foto escondida con el celular y la mostró entre risas.
Ella no dijo nada.
Solo apretó los labios.
Como si ya estuviera acostumbrada.
Pero lo que más me dolió no fue eso.
Fue ver que una profesora pasó justo en ese momento.
La miró.
Miró a los otros.
Y siguió caminando como si nada.
Como si mi hija fuera invisible.
Después escribí al colegio.
Les conté lo que ella me había insinuado.
Que en el aula le escondían los cuadernos.
Que en los pasillos le ponían sobrenombres.
Que en el grupo de WhatsApp se burlaban de sus fotos.
Me respondieron con la típica frase:
—“No se preocupe, son cosas de muchachos. Lo estamos manejando.”
Pero no hicieron nada.
Nada.
Esa tarde, al volver a casa, me preguntó bajito:
—“¿Ya lo pensaste?”
Le respondí que sí.
Y que no tenía que volver más a ese colegio.
No preguntó por qué.
Solo dejó su mochila en la esquina y respiró profundo.
Como quien por fin suelta un peso que llevaba cargando sola.
Ahora estudia en otro lugar.
Ni más grande.
Ni más moderno.
Solo más humano.
Donde la miran a los ojos.
Donde la llaman por su nombre.
Y donde no tiene que hacerse pequeña para no ser molestada.
Porque un niño —o una niña— no pide un cambio de colegio por antojo.
Lo pide cuando ya no puede más.
Y lo más desgarrador no es lo que hacen sus compañeros…
sino lo que no hacen los adultos que se supone debían cuidarla.
Y ojalá esto no fuera tan común.
Ojalá no fuera yo una de tantas madres que aprendió demasiado tarde.
Porque hay algo que nunca se olvida:
el día en que tu hija te pide, casi en susurros,
que la saques del único lugar donde debería sentirse protegida.
Historia anónima
The reason the pressure to “be the bigger person” often lands on the wronged individual is because society tends to value restoration of order over true accountability. The wrongdoer has already proven they lack restraint, maturity, or empathy in that moment—so expecting them to suddenly act with integrity is unrealistic. Instead, the burden shifts to the person harmed, because they are seen as the one who can exercise restraint, wisdom, and composure. In other words, people project responsibility onto the party who demonstrates the capacity to rise above, even though they should not have to.
This creates a paradox: the wrongdoer is indirectly rewarded with lowered expectations, while the victim is burdened with a moral obligation they never asked for. It’s a form of social survival—humans want tension resolved quickly, even if it means placing unfair responsibility on the stronger party. That’s why “be the bigger person” is whispered more than “hold the guilty accountable.”
At its deepest level, this reflects the imbalance between power and responsibility. To “be the bigger person” is not about justice, it’s about ending escalation. But when repeated, it conditions victims into silence, and wrongdoers into cycles of uncorrected behavior. The truth is, growth requires balance: sometimes choosing peace is wise, but other times demanding accountability is the actual “bigger” choice.
So the answer isn’t one-sided. The wronged can be bigger by choosing not to mirror destructive behavior, but society must stop excusing the wrongdoer by lowering standards for them. Both responsibility and expectation need to shift back where they belong—on the one who caused the harm.
Mi análisis sobre la muerte de Charlie Kirk en Estados Unidos:
Estados Unidos se encuentra en una fase de guerra civil de baja intensidad. En 2022 escribí un artículo para la revista Jacobin donde exponía, a partir de la noción amigo y enemigo de Carl Schmitt, que en EE.UU. se estaban dando condiciones para la irrupción de la violencia interna. Lo cual, dije, podría derivar en un contexto de inevitable guerra civil. Todo indica que eso ya llegó a ese país. ¿Por qué decía aquello y ahora digo esto?
Con la elección de Obama en 2008, por primera vez en la historia, llegaba a la Casa Blanca un otro interno. Samuel Huntington, quien era un conservador tradicional, advertía en un libro publicado en 2005 que Estados Unidos iba a camino a una crisis existencial porque a final del siglo XXI dejaría de ser una nación mayoritariamente blanca. La llegada de Obama al poder, considerando el imaginario de la diversidad racial que giraba alrededor de su figura, activó todas las alarmas de lo que un Howard Zinn diría son los monstruos de la "deep America".
La presidencia de Obama significó, a efectos del argumento que quiero exponer, dos cosas fundamentalmente: movió al partido republicano de la derecha tradicional a la ultraderecha (de ahí el surgimiento del llamado Tea Party durante su mandato) y, vinculado a esto, el surgimiento de Trump como figura políticamente viable. Trump pasó de ser un bufón de la telerrealidad norteamericana a ser una figura presidenciable. Y una de las cosas que más lo posicionó presidencialmente fue la campaña que impulsó diciendo que Obama no había nacido en EE.UU. Y que, por tanto, ni era estadounidense ni en consecuencia podía ser presidente. Es decir, se convirtió en líder nacional afirmando que el primer presidente negro de la historia de su país no era realmente estadounidense. Más claro imposible.
Con Trump llegó a la Casa Blanca la impugnación, en clave del nuevo populismo de derecha, a ese Estados Unidos diverso y no mayoritariamente blanco que comenzó a emerger y normalizarse. Por eso el Make America Great Again, al estadounidense blanco promedio precarizado, le suena a un Make America White Again. Volver a un país donde los negros, ese otro interno constitutivamente inferior y violento según esa mentalidad, esté en su sitio. De ahí que el propio Kirik decía que los negros durante la esclavitud “al menos no cometían tantos delitos".
Así pues, desde 2008 la lucha política en Estados Unidos pasó de un encuadre de disputa entre adversarios a una lucha de vida o muerte entre enemigos existenciales. Los republicanos no reconocen legitimidad a los demócratas (a quienes en su típico estilo delirante llaman "radicales de izquierda") ni los demócratas encuentran legitimidad en un Trump que desde el inicio de su primer mandato trataron de destituir. En ese contexto, la comunidad política de Estados Unidos está quebrada. Para que una comunidad política funcione, la disputa entre sus actores políticos debe llevarse dentro de un marco de reconocimiento donde el enemigo siempre es algo externo. Y, como explicó Schmitt, cuando el enemigo está adentro lo que viene es la guerra civil. Pues contra el enemigo no se disputa institucionalmente, sino que se le combate existencialmente.
La actual violencia política en Estados Unidos debemos entenderla a partir de este encuadre. Un país con una historia muy violenta (los asesinatos políticos son algo normal en el proceso histórico de estadounidense) y especialmente racista (en el que hasta hace muy poco entre personas negras y blancas no podían casarse legalmente en muchos estados). Y en el que la tenencia de todo tipo de armas es algo común que se vincula a la libertad. Con lo cual, hay cientos de millones de armas en manos de ciudadanos hoy día asustados por los cambios que ven y mentalmente inestables debido a la desinformación y consumo de estupefacientes. Y ahora con un presidente irresponsable que abiertamente agita el odio ideológico para acusar (sin ninguna prueba) a sectores políticos de una violencia que siempre ha existido en su país. Muy peligroso.
P.D. El asesinato de Kirk, como todo crimen violento políticamente motivado, es un signo de barbarie que debe condenarse totalmente. El problema es que él mismo y los sectores donde influía tanto solo condenan los crímenes que afectan a aquellas figuras que piensan como ellos o se parecen físicamente a ellos. Por lo cual es todo muy asimétrico en estos casos.
Los helicópteros están cargando agua en piscinas privadas sin preguntar, a veces se llevan niños con su churro y los arrojan sobre los incendios, el gobierno te lo oculta.
Every day I see studies on how Gen Z is drinking less, smoking less, having less sex etc. This is because they're doing everything less.
Their entire existence is on their phones. Escapism to the nth degree. This is beyond bad.
1/3 Vosotres sois muy jóvenes, pero hubo una vez en España una compañía llamada RENFE que guardaba coches y locomotoras y tenía abundante personal para acudir a rescates, doblar servicios en fechas punta, transportar de todo y cuidar de sus vías. Y alguien dijo: ¡es demasiado
la preservación de las lenguas co oficiales de este país es importantísima como vas a permitir que se pierda o entre en desuso un idioma que llame sapoconcho a las tortugas
SITUACIÓN LÍMITE EN GAZA
-Más del 80% de la Franja ha sido ocupada o está bajo orden de evacuación obligatoria mientras se bombardean barrios civiles para acelerar la huida.
-La crisis humanitaria, ya dantesca, sólo puede ir a peor.
-Urge una respuesta internacional.
Hilo⬇️
El mensaje de RTVE antes de #Eurovision2025: "Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina"
#EurovisionRTVE
https://t.co/x3mkEt0tbW
¿Sabéis qué pasa con los Bares Paco?
Nadie quiere aguantar a gente hasta las 2 de la madrugada y a tipos pidiéndote un sol y sombra a las 6 de la mañana apestando a alcohol.
Nadie quiere estar haciendo mixtos y bikinis a destajo y quitando chicles del suelo, ni limpiando posos de café ni aguantando "lo quiero con la leche tibia pero no mucho".
Porque nadie que ha puesto un bar en España lo ha hecho porque realmente lo disfrute. Lo ha puesto porque tenía que comer. Y por eso están cerrando todos los Bares Paco, porque ni el tato quiere seguir trabajando así, a destajo, todos los días de su vida.
Y por eso solo ves bares regentados por asiáticos o franquicias.
Bah, voy a desgranar el hilo sobre "el uso de Urgencias" de ayer. Ya sabéis, por lo del residente que se cree House y sólo se parece en que es gilipollas. Y además tiene acceso a internet. Porque a veces Dios castiga dos veces.