Que haya sido la temporada más descafeinada de la historia no le quita ningún mérito a un Antonelli que ha hecho todo lo que le tocaba bien, sin prácticamente errores y sin ceder a la presión.
Me siento increíblemente triste. Desde que tengo uso de razón he remado para convertir mi pasión por la F1 en mi trabajo. Ya no reconozco ese deporte del que me enamoré
La F1 ha perdido toda su esencia y ahora que veo a Kimi campeón y no siento ninguna emoción, yo que soy la persona más intensa del planeta, no puedo evitar pensar que algo ha cambiado para siempre
No hay nada que tenga sentido en la categoría a día de hoy. Ni adelantamientos, ni normativa, ni criterio, ni degradación, ni rivalidades épicas. Ni siquiera algo tan simple como unos donuts cuando uno se convierte en el campeón más joven de la historia
Y oye, para muchos será algo insignificante, sin mayor trascendencia... Pero resulta que la F1 ha dado sentido a mi vida en muchos momentos, y ya no sé dónde encontrar esa emoción inigualable que tantas veces me ha empujado a seguir peleando por lo que quiero