El único que se plantó con los arbitros.
El del gol más importante de la historia.
El que jugó el fútbol de Ortega y el Beto.
Nunca nadie pudo haber representado tan bien al hincha de River dentro y fuera de la cancha como Juan Fernando Quintero. Una eminencia e ÍDOLO del club.
Estamos en las semifinales de la Copa del Mundo.
Contra todos y hasta donde sea.
Argentina vuelve a protagonizar y estar a la altura de otro Mundial.
No se queda a mitad de camino.
Es lo más triste que leí en mi vida, porque este si es un adiós, no volverá como jugador.
Se va el talento más grande que vieron mis ojos con el manto sagrado, el jugador más brillante y determinante.
Señor Juan Fernando Quintero, jamás será puteado en esta cuenta.