Supe que era amor cuando en la madrugada se dio cuenta que no podía dormir porque me dolían las piernas y me las masajeó hasta que me durmiera, cuando sintió que temblaba de frío y se levantó a buscar otra cobija para mi y cerrar la ventana.
El del Uber hoy: “A mí no me gustan los viajes, ni en familia, ni a turistear, yo le digo a mi mujer que si quiere viaje que se organice con su papá, prefiero quedarme en la casa y pedir comida”. Dios líbrame de un hombre así