Tengo la MALÍSIMA costumbre de ser una persona tan observadora, que puedo notarlo TODO. Los detalles, los gestos, las palabras no dichas, las acciones... Y aunque nadie me diga que algo cambió, yo ya lo sé. Me rompo sola el corazón con mis propios pensamientos, y eso es lo peor.
Confíen en el proceso, trabajen, no vean relojes ajenos, sean constantes y positivos, incluyan a Dios en todos sus planes, los tiempos cambian y nosotros también.