Curiosos patriotas estos que se mofan de unos compatriotas suyos secuestrados camino a Palestina con comida y medicinas para Gaza por el Estado terrorista y genocida de Israel.
La maldad como base electoral.
Eso sí, la banderita que no falte.
Cantera de desalmados.
No es el tono del tuit de Ryanair, sino lo que representa: la transformación del abuso en identidad de marca. Es el capitalismo low-cost en su forma más cruda, donde la humillación se convierte en parte del producto y la resignación del usuario en parte del trato.
Nos venden la precariedad como ironía, el maltrato como estrategia de comunicación, y el “si no te gusta, vete andando” como si fuera una declaración de principios. Y lo peor es que funciona. Porque hemos interiorizado que, en esta economía, solo podemos elegir entre que nos exploten con una sonrisa o con sarcasmo.
La empresa no solo transporta cuerpos a bajo coste; transporta un modelo de mundo donde todo vale si se abarata lo suficiente.
Y ahí, entre memes y maletas cobradas, se cuela la pedagogía del sometimiento. ¿Empezamos a hablar de boicot?