Estudiante por el tiempo. 🌌
Msc. DDHH, Paz y Desarrollo Sostenible. 🇪🇸
Abg. Esp. Derecho Procesal U. Antioquia
y humano itinerante. Opiniones personales.
"El amor, cómo la ética, no sé prédica, se aplica" la hija de Carlos Gaviria recuperó esas palabras de su padre y lo definió a través del "amor por" la lectura, la música, los amigos, su familia, la humanidad.
Cuando esté sola, delante del tarjetón –ante su deber con los otros, con la sociedad–, frente a la obligación humana y cristiana de la justicia, acuérdese de quienes viajan dos horas diarias en bus en la ciudad para ir a un trabajo precario y otras dos para volver.
El voto en blanco me parece de una autocomplacencia y una pequeñez! Me parece signo de avaricia, de remilgo, de incapacidad, de insolidaridad y de obediencia a un invento absurdo (el del voto en blanco).
Nunca lo haría. Más digno me parece (lo he hecho mucho) no votar.
He tomado esta decisión trágica, aferrado al hilo de esperanza que me da el llamado ético que hace Iván Cepeda en contra de la corrupción y el clientelismo, y confiado en que su talante conciliador lo lleve a gobernar para toda Colombia: Mauricio García https://t.co/nkskqfyCRF
🔥 Hoy finalizan los Diálogos Interculturales de Manejo Integral del Fuego, un espacio de diálogo y construcción colectiva desde los territorios. La prevención comienza cuando comprendemos el fuego y gestionamos sus riesgos desde el territorio #EscuchaElFuego. 🌿
Está chistoso que Bessudo, la ecologista de Espriella que defiende la fantasía del fracking sostenible, publique en sus redes sociales videos de animales hechos con IA. O sea: no de animales, sino de muñecos de IA. Ellos sí, indemnes por el fracking, supongo.
Como mujer, estoy muy arrepentida de haber votado por Paloma Valencia. Cómo puede ser que la campaña de Abelardo la haya tratado tan mal y no demoro ni media hora para darle su apoyo. Ya lo decidí y mi voto será por Iván Cepeda y espero que las mujeres del país sigan ese camino.
Decir que “el Estado es una empresa” es de esas frases que suenan profundas... 🤔 solo hasta que uno se detiene dos segundos a pensarla sin marketing político de por medio. 🚫💼
📊 Una empresa busca utilidad, eficiencia y, sobre todo, un balance donde si pierde mucho… quiebra.
⚖️ El Estado, en cambio, no está para “ganar dinero”, sino para algo un poco más incómodo y menos glamuroso: garantizar derechos, sostener lo que no es rentable y evitar que la vida pública se convierta en una subasta. 🏥🚑
Confundir administración pública con gerencia privada es como creer que un hospital funciona igual que una discoteca 🕺💃 porque ambos tienen flujo de personas y caja registradora. Sí, en ambos hay gestión, pero en uno se baila y en el otro, idealmente, no se muere la gente por falta de atención. 💔
El problema no es solo la frase, sino lo que revela: una visión donde lo común se mide como si fuera inventario y donde la ciudadanía se convierte en “clientes” 🛒👤. Y cuando eso pasa, los derechos empiezan a parecerse peligrosamente a servicios “premium” 🎟️💸.
No es que el Estado no deba ser eficiente. Debe serlo. Pero reducirlo a “empresa” es una simplificación que suena moderna… ✨ hasta que uno recuerda que la democracia no tiene accionistas, tiene ciudadanos. 🗳️🇨🇴
#NoVotoPorFauna #IvánCepedaGanaEnPrimera #ivanganaraenprimera #
Aunque suene a cliché, les voy a proponer 6 razones por las cuales esta elección presidencial va a señalar el destino trágico de la derecha en la próxima década:
1. Pueden ser las últimas elecciones en que Uribe participe activamente. Perder será su retiro vergonzante.
2. El mayor elector del Centro Democrático (hoy representante electo para Bogotá) sin siquiera posesionarse, confirma el sabio refrán de que todo lambón es traidor.
3. Oviedo entenderá que se regaló en vano, que fue cómplice de un show mal montado y que ahora lleva en la frente el signo de un fracaso y de una oportunidad perdida.
4. Paloma, la Cabal y Abelardo le han mostrado al país el modo en que la derecha desprecia el papel de la mujer en la democracia. Traición, desprecio, desconfianza, irrespeto y patriarcado.
5. El uribismo se develará como lo que siempre fue: oportunismo y ambición. Un Uribe derrotado sabrá que estuvo más de dos décadas criando cuervos.
6. La presidencia para Abelardo fue un tema de ambición personal y familiar como lo dijo su propia esposa. La “patria” para ellos puede ser cualquier país donde amasen fortuna, no servicio a Colombia. Al otro día, Un Abelardo derrotado se irá del país el día de la elección, pero la derecha tendrá que levantarse al otro día a lidiar con la realidad de ser un nido de alacranes.
Pensábamos que en esta elección la ciudadanía iba a definir entre dos modelos de país, pero la derecha no fue capaz de plantear el suyo, simplemente develó que lo que los une es la ambición del poder y el dinero, y que están dispuestos a sacrificarlo todo por conseguirlo.
Nos dicen "respeta mi decisión", respondemos: te respeto a ti como ser humano, pero cuestiono radicalmente que, por miedo, ira o manipulación, prefieras a un mal ser humano, como el "aboganster". Hay decenas de testimonios sobre sus actuaciones: es un personaje inmaduro, narciso, megalómano, fantoche, arribista, machista, misógino, inexperto en lo público, con un programa improvisado de tres páginas, investigado por varios delitos e inflado con una multimillonaria publicidad. ¡Colombia merece respeto! Por cualquiera, menos por el "¡Firmes por la mafia!"
"Durante el proceso de paz de La Habana el diálogo de @IvanCepedaCast con Iván Márquez era áspero, no había camaradería revolucionaria ni concesiones ideológicas. Cepeda no le hablaba como aliado, sino como interlocutor incómodo, y les recordaba a las FARC algo que nadie más se atrevía: "Ustedes no llegan aquí como vencedores, llegan como responsables".
- Usted habla como si esto fuera un juicio -le reclamó Iván Márquez en alguna oportunidad.
- Lo es... Sólo que es uno en el que ustedes todavía pueden decidir cómo comparecen -le respondió Cepeda.
El silencio en la sala fue largo.
- Nosotros no perdimos la guerra -volvió a la carga Márquez.
Pero tampoco la ganaron -le salió al paso Cepeda".
@LeonVaLenciaA, Una vida contra el olvido (Pág. 157)
Evitemos el “síndrome de Babel”: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos. Este es el riesgo de la deshumanización: construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio.
“En realidad no temen al populismo. Si lo rechazaran de verdad, no se declararían admiradores de Milei, Bukele o Trump”: Tomás Molina 🔗👇 https://t.co/AH2qP2iPMI
Miren este texto tan interesante de Andrés con u
perfiles de Abelardo De la Espriella y de Iván Cepeda
Soy abogado y filósofo. Estudié cinco años cada carrera y debo admitir que, viendo a Iván Cepeda y a Abelardo de la Espriella —los dos candidatos que hoy puntean las encuestas—, siento que reconozco dos formas de entender el mundo que he visto toda mi vida en las aulas.
Abelardo de la Espriella representa un modelo muy reconocible dentro del Derecho colombiano. Hablo de un tipo de abogado que las facultades muchas veces admiran y reproducen. Este tipo de abogado es el litigante grandilocuente, seguro de sí mismo, que convierte la palabra en espectáculo; que entiende el derecho como combate y que no tiene demasiados escrúpulos sobre a quién defender mientras pueda ganar el caso y acumular prestigio, dinero o poder.
Muchos estudiantes quieren vestir como él, hablar como él y parecerse a él. Porque en muchas facultades de Derecho se premia la seguridad incluso por encima de la verdad.
En Derecho a uno le enseñan, muchas veces, a sostener una postura incluso cuando íntimamente no cree en ella. La habilidad consiste en defender, persuadir y vencer. La oratoria ocupa un lugar central. El modelo gaitanista del gran tribuno todavía persigue nuestra cultura jurídica. El abogado como un hombre capaz de imponerse por la fuerza de su voz. Y eso no es necesariamente malo. La palabra dicha tiene poder. La oratoria importa. La política también necesita pasión y capacidad de confrontación.
Ahora bien, en Filosofía funciona distinto. Por eso entiendo mucho a Iván Cepeda. Los profesores casi siempre llegaban con un texto escrito. Y uno también debía llegar habiendo escrito. Había un respeto profundo por las palabras, por el matiz, por el silencio y por la precisión. En filosofía, escribir mal no es un detalle, es una falta ética. Porque escribir implica hacerse responsable de lo que uno piensa. Mientras en algunas facultades de Derecho leer demasiado puede verse como debilidad, en Filosofía improvisar demasiado puede verse como superficialidad.
Iván Cepeda representa mucho de esa tradición, a saber, el reposo del análisis, la prudencia con las palabras, la idea de que antes de hablar hay que pensar y antes de acusar hay que comprender. Incluso su manera de debatir tiene algo muy propio de los seminarios de filosofía: escuchar, citar, argumentar, volver sobre los textos y tomarse en serio las consecuencias de las palabras.
Al final, lo que hoy se disputa no es solamente una elección entre dos personas. También es una disputa entre dos culturas intelectuales y morales. La política como espectáculo de confrontación permanente o la política como ejercicio reflexivo de responsabilidad con la palabra.
No dejaré de ser filósofo ni abogado. Me siento orgulloso de ser ambas cosas. Defiendo jurídicamente con pasión a habitantes de calle y a animales, pero también siento que la filosofía es de las cosas más importantes que me han pasado; que sin ella es difícil pensar cómo darle sentido al país.
Reconozco estos dos modelos que se forjan en las aulas de Filosofía y Derecho, y que luego encuentran vocaciones políticas distintas. Siento que las formas terminan determinando aquello que buscamos como país.
Votaré por Iván Cepeda. Las razones no son únicamente las que acabo de enunciar, pero ayudan mucho.