El #Jubileo2025 será el Año Santo de la esperanza que no declina, la esperanza en Dios. Que nos ayude a recuperar la confianza en la Iglesia, en los vínculos interpersonales, en las relaciones internacionales, en el respeto a la dignidad de las personas y a la creación.
¡Por favor, sigamos rezando por la paz! La guerra es una derrota humana, no resuelve los problemas, solo trae destrucción. ¡Tantos niños muertos, tantos inocentes muertos! Oremos por todos los países en guerra. Oremos siempre por la paz.
La guerra es siempre una derrota. Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la locura de la violencia y se hagan los esfuerzos necesarios para alcanzar una paz justa y duradera. Oremos por la población ucraniana.
Cuando aprendemos a servir, cada uno de nuestros gestos de atención y cuidado, cada expresión de ternura, cada obra de misericordia, se convierten en un reflejo del amor de Dios.
El Señor escucha la oración del pecador, hasta el último momento. Dirigiéndose al corazón de Dios, los hombres y mujeres de todos los tiempos pueden esperar la salvación, aun cuando «a los ojos de los insensatos parecen muertos» (Sb 3,2).