73% of women on the titanic survived.
Only 19% of men did.
Read that again.
Even the richest men alive, class, power, status, all useless when the ship started sinking.
Hierarchy collapsed.
Gender didn’t.
“Women and children first”
Not a suggestion.
A rule men didn’t break.
Men stood there.
No panic
No begging.
Just accepted it.
They didn’t ask:
“Do I know her?”
“Is she worth it?”
“Will she remember me?”
No one asked if it was fair.
No camera.
No applause.
No second chances.
Zero return.
Full cost.
Understand this:
When survival gets limited, a man’s life becomes negotiable.
Men like that built the world.
And today?
Masculinity gets mocked.
Call it whatever you want.
But when everything collapsed, men paid first.
This isn’t opinion.
This is history.
Nadie fue de discoteca ni de ruta del bakalao, los cines de pueblo y los videoclubs estaban desiertos, minicadenas, radiocasetes y tocadiscos no se vendian, nadie tuvo ordenador en el salón, nadie compraba la Interviu, nadie invirtió en sellos, nadie metió el coche en la hipoteca, nadie veraneaba en Torrevieja y Benidorm, nadie tenía dos coches y vivienda con menos de 35 años, nadie tuvo segunda residencia, nadie encontró un trabajo fijo antes de los 30.
Todos corrían delante de los grises, todos pasaron hambre, todos se tuvieron que ir fuera a trabajar, todos recibían palos de su maestro, todos hicieron una mili muy dura, todos gastaban dinero para trabajar, todos iban descalzos, todos se quedaban los findes en casa, todos se colaban para no pagar, todos comían arroz con atún en casa para ahorrar.
Friendly reminder de que "el machismo del aire acondicionado" consiste en que a los hombres nos obliguen a ir a la oficina en pantalón largo y las mujeres puedan ir casi en tanga si quieren.
Lo de meter 4M inmigrantes en cinco años con un mercado laboral y de vivienda ya delicado parece más una prueba macabra de los Sims que una política "para el obrero".
Al obrero le has destrozado el sueldo, le has desbordado los servicios públicos y le has encarecido la vivienda.
«50.000 aulas se quedarían sin alumnos».
Le ha faltado añadir:
«Miles de vagones de metro pasarían a ir medio vacios, y las salas de espera de Urgencias se quedarían desiertas».