me parece increíble recordar a alguien a través de una canción, sea para bien o para mal. Para mí, la música nunca camufla, ni evita, ni desestima. Es que la música no sabe de burocracias afectivas: nos atraviesa.
Hay mujeres que ya no pueden más con hombres que no se definen… porque mientras ellos dudan, ellas se entregan con el corazón abierto y terminan rotas por alguien que nunca tuvo la intención de quedarse, pero tampoco el valor de irse.