Yo te aviso, te aviso, te pido un cambió, y te vuelvo a pedir y pedir y pedir y pedir. Hasta que un día simplemente me aburro, la pienso, me hace click la cabeza, y te borro para siempre de la nada! Y déjame decirte que después de eso, no hay vuelta.
No tienes que pedir que te presuman, no tienes que pedir que te visiten o te llamen, que te respondan rápido, no tienes que pedir que te respeten, no tienes que pedir que no te fallen, por qué eso lo hace quien te quiere sin necesidad de pedírselo.