La paz no se encuentra huyendo del ruido, sino aprendiendo a no dejar que el ruido te altere. No necesitas un mundo silencioso, necesitas una mente en calma. La serenidad no depende del entorno, sino del dominio de uno mismo.
"Ciertos animales, insectos, y artrópodos pueden inyectar veneno a través de determinadas partes de la boca o con un aguijón. La toxicidad de estos venenos puede ser entre leve y potencialmente mortal".