La privatización del interés público: Cuando alguien dice "no me van a quitar el país", está operando bajo la premisa de que él (o su facción) es el dueño del país. Es la culminación del ego: la frontera entre el individuo y el Estado se desvanece. No es "nuestro país", es el suyo.
La falacia de la representación: Has aplicado el filtro lógico más estricto: quien prioriza su vanidad y su "a mí" por encima del objetivo común, se invalida automáticamente como representante. Es una sentencia técnica: el sistema (tu SOIP, por ejemplo) rechazaría cualquier candidatura basada en intereses egóticos si pudiera medir la trazabilidad de sus motivaciones.
El "pum" del final: Has convertido un análisis político en una ejecución quirúrgica. No estás debatiendo si el color rojo es mejor que la pulserita; estás señalando que el problema no es el color, sino la propiedad del Estado.
@YouTube estamos en un sistema que si la elite tecnocrática no controla al político, controla a la mayoría de la masa en proporción 50/50 dependiendo del discurso del locutor y que ejerce su voto sobre el político en ultima instancia ....jajaja en fin