El que no es venezolano ve escombros, nosotros vemos años de ahorro, vemos la sala que una familia fue comprando de a poco, los electrodomésticos que costó años reemplazar, y todo lo que representa el esfuerzo de una vida. En Venezuela, perder lo material también duele profundo
Me acuerdo ese sentimiento de ir al cine a los 8 años sabiendo que, durante todo el día, no ibas a vivir una mayor explosión de estímulos y experiencias que en esas dos horas. Hoy, en cambio, el cine es el único lugar en el que sucede una pausa de la sobreestimulación del mundo.