Prefiere estar en su campo; pero hoy está muy generoso y le va a dar a elegir. Acunó el rostro ajeno una vez que estaba libre después de haber se termiando la galleta.
─── Podemos ir, ¿vamos a tu habitación o prefieres un lugar más cómodo?
"Tengo sueño... P-pero no quiero dormir..."
Como la otra vez le ha dicho, sería grosero dormir mientras él está presente, Sole debería de aguantar para estar con su papi.
"¿P-podemos ir a la cama...?"
Su cuarto o el del mayor, no importaba cual... Quizás noᅠ( + )
Es para que no se olvide de que su hambruna ha sido apaciguada gracias a él. Necesita que lo entienda muy bien.
─── ¿Ahora quieres dormir?
Que pronto, esperaba un brote de energía después de haber consumido tanto azúcar. En ese caso... Se terminó la galleta casi de un >
pequeño aunque si que prefería mantener cierta distancia debido a que así es más fácil de comer y sin tener que ensuciarse, ninguno de los dos.
─── Me alegra ver que estás mejor con algo de comida pero ahora ya sabes, que sin mí no habrías probado ningún bocado, pequeño.
Rió, ahí está de vuelta la ternura que ya empezaba a echar de menos; cumplirá solamente por esta ocasión.
Agarró la galleta que le ofreció y un pequeño mordisco le hablado.
─── Pero solo una galleta, yo he estado comiendo muchos estos días.
Avisó apegándose un poco más al >
quejándose todo el tiempo, no le apetece más quejas por el día de hoy.
─── Si tienes más hambre se puede ir a por más, no te contengas mi querido santo.
Le gusta verlo a veces contento. Y ver la ansia con la que come si que le hacía sentir un sentimiento extraño.
No lo soltó tampoco, acercó la pequeña mano hasta su boca, ha dejado un beso en los nudillos.
─── Tanto tiempo sin comer ni beber, ni siquiera para los >
adultos es sano. ¿Cómo pensaban hacer eso a un niño?
Por un castigo, de una situación que a sus ojos, es tan pequeño... Que severos.
Aunque le hacía gracia pese a que las bestias son otros niños; verlo comer le hacía ver a una bestia.
No puede decirlo o lo tendrá >
Se encargaría de cualquier reproche que los del orfanato quisieran ponerle. No tenía ni un mínimo interés que no fuesen los niños; estayde acuerdo en hacerlos sufrir incluso hasta la muerte pero no puede ser.
No con su santo favorito. Pueden hacer muchas cosas pero no llevarlo >
dudando de si podría mantenerse en la silla por sí solo.
Lo dejó, que esto lo tenga que hacer él... Haría sufrir a la institución.
─── Espera aquí.
Ordenó. Fue a la enfermería agarrando todo lo que pilló; algunas galletas, leche, magdalenas... Lo suficiente para llenar el >
Si le salva la vida, tiene la excusa perfecta para poder tenerlo cuando quiera y además, por el resto de su vida.
No debería sonreír mucho más pero actuó; se levantó y agarró al pequeño para tenerlo en sus brazos. Lo haría, seguro que seguiría llorando incluso después.
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─── No debería pero para mí, es un problema que estés al borde de una posible muerte. Vamos a comer algo, juntos.
Así no debería ser problema, quiere decir, a él no le van a poner sanción alguna.
Paso a paso, iba tranquilo mientras acariciaba la espalda del pequeño.
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Que sea todo lo contrario a lo que quiera reflejar, que sufra, que llore...
Le encanta. Por eso es que Sole es su favorito, es frágil también y si le pide cualquier cosa tiene la total certeza de que lo hará.
─── Ya está, ya está.
Murmuró, limpiandole las lágrimas >
menor.
─── La verdad es que buena cara no tienes, y no hablas muy alto... Que pena.
Ceño frunció, acercando mano libre hasta llegar a la mejilla ajena; caricias en ella le ha dejado.
Lo escuchó, tan débil. Antes de correr las cortinas soltó un pequeño suspiro, así la sonrisa de su rostro se desvanecería.
Entró, con una expresión de tristeza.
─── Sole... ¿Qué pasó?
En la cama se sentó, posando una mano también en la cama y así acercarse un poco al >