Los nuevos datos sobre retatrutida, el fármaco experimental de Eli Lilly, vuelven a poner sobre la mesa algo enorme: los medicamentos tipo GLP-1 ya no pueden entenderse solo como “inyecciones para bajar de peso”.
En fase 3, retatrutida logró una reducción cercana al 28% del peso corporal en 80 semanas, una cifra impresionante dentro del tratamiento farmacológico de la obesidad.
Pero lo más interesante es lo que empieza a aparecer más allá del peso.
Nuevos análisis sugieren posibles beneficios en cáncer: en más de 12.000 pacientes y siete tipos tumorales, los usuarios de GLP-1 mostraron menores tasas de metástasis pulmonar, reducciones importantes en cáncer de mama y, en otro estudio, menor mortalidad a cinco años en cáncer colorrectal.
Esto no significa que los GLP-1 sean “medicamentos contra el cáncer”. Todavía falta evidencia más sólida, ensayos clínicos específicos y mucha cautela científica.
Pero la señal biológica es fascinante: algunos tumores expresan receptores GLP-1, y su activación podría modular vías inflamatorias como NF-kB, aumentar apoptosis y modificar el microambiente tumoral.
A esto se suman beneficios ya observados en enfermedad cardiovascular, daño renal, apnea del sueño, hígado graso y posiblemente conductas adictivas.
Una clase de medicamentos diseñada para diabetes y obesidad está abriendo una nueva conversación en medicina: metabolismo, inflamación, cáncer y enfermedad crónica están mucho más conectados de lo que pensábamos.
@OJOVENE@JuanDeLaCruzDis Por lo mismo que es un tema delicado USA no va tomar parte en esa disputa cuando ya ha dado su opinión acerca del tema, más aún si va a buscar acuerdos.
En esta ciudad de Quito, no hay tráfico, hay tarados manejando.
A diario uno tiene que pasar por la derecha, porqué está lleno de animales en la izquierda yendo a 50 km/h que se les hace luces para pedir paso y te frenan, te insultan, pero si les dices algo de regreso se ofenden y te siguen para "bajarse a dar", claro que la mayoría nunca lo hacen porqué son chihuahuas ladrando por la ventana.
Y si no es el ignorante de turno, te toca la pelucona en carro tamaño bus que va a la izquierda mandando mensaje de WhatsApp a la amiwis del pádel, del yoga o al mozo para que le arregle la cadera más tarde.
Y por último el camionero o busero animal rebasando al otro animal que va por el carril de la mitad, y en el carril derecho NADIE, NADIE, todos se creen bacanes por ir a la izquierda.
Definitivamente vivimos en una ciudad idiotizada, y en el manejo se ve la forma tan coguda que tiene de pensar la gente en Quito, prepotencia, quemimportismo, sapada y egos inflados como el botox que se meten cada semana en la jeta.