“Te veo siempre, siempre a toda hora y en todas partes con los ojos de acá dentro. Te veo y oigo en el canto de los pajaritos, en el viento cuando sopla en la laguna, en el sol, en las estrellas: en todo aquello en que nadie me puede impedir que te vea y te oiga.”
En “Nacimiento de nuestra nacionalidad” (1952), Rufino Tamayo incorporó un eclipse solar como parte del paisaje que representa la Conquista. El artista retomó este fenómeno como una señal asociada con la llegada de acontecimientos adversos, reforzando la atmósfera de destrucción y transformación del mural.
Tamayo representa así el encuentro violento entre dos culturas y el surgimiento de una nueva realidad cultural.
¿Ya habías notado este detalle? 🌒🌙☀️
Visítanos este fin de semana y descúbrelo en la colección de murales del Museo del Palacio de Bellas Artes.