Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar.
cuando me dicen “acuérdate de todo lo que te hizo" y me acuerdo de cuando me levantaba el brazo para que me acostara en su pecho para dormir juntos y abrazados