nadie habla de lo agotador que es vivir en ese espacio entre "las cosas mejorarán" y "no puedo más con esto". Es como si tus emociones estuvieran en constante cambio, dejándote esperanzada y derrotada al mismo tiempo.
El proceso de sanar es jodido porque un día crees que ya estás bien y al día siguiente te levantas como si se te hubiera caído el mundo encima otra vez.