Se ha perdido una de las últimas oportunidades de incorporar a Sevilla uno de los pocos espacios que quedaban de la Expo 92.
Podemos disfrutar del parque de María Luisa y demás legado de la Exposición del 29, pero apenas quedan espacios públicos de la que se celebró hace 35 años.
La SE30 es un camino de cabras: está llena de baches, fisuras y parches.
Si se hubieran esmerado tanto en arreglarla como en llenarla de radares y controles de velocidad, realmente pensaría que les importa nuestra seguridad.
Sevilla tiene infraestructuras tercermundistas.
La Punta del Diamante, esquina de Alemanes con la Avenida de la Constitución.
Edificio regionalista de José Espiau, se llamaba así por el café que estaba en sus bajos, lugar de animadas tertulias y reuniones.
Ahora lo ocupa una cafetería americana.
Metáfora de la Sevilla de hoy.
Este era el Palacio de Sánchez-Dalp.
Pese a ser uno de los edificios más impresionantes de la Sevilla de hace 100 años, el Ayuntamiento permitió su demolición en 1966.
Si José Luis Sanz hubiera sido el alcalde de la época, se habría salvado ya que habrían hecho pisos turísticos.
La Casa de las Moscas,en el barrio del Arenal.
Un edificio modernista del arquitecto Antonio Gómez Millán conocido popularmente así por las moscas,entre otros insectos,que aparecen en los azulejos que decoran su fachada.
Hace 100 años se construía la Sevilla que hoy están matando
El Ayuntamiento permite que un Hotel haga un puente para los turistas en Tabacalera pero a los sevillanos no deja de ponernos trabas e impedimentos para hacer nuestra vida.
Los sevillanos vamos camino de ser unos parias en Sevilla.
No os preocupéis, que ya se están expendiendo fuera del centro.
Calle Arroyo, zona tradicional de bares y comercios (La Roda, Cigala de Oro, Tabanco, El Punto...)
Pues ya asoman 3 pisos turísticos.
Así se mata Sevilla.
Si dificultas que la gente pueda entrar en el Centro, la gente dejará de vivir en el Centro y la gente dejará de ir al Centro a comprar, ya que pueden hacerlo más cómodamente en otros sitios.
Menos viviendas, más pisos turísticos.
Menos comercios, más tiendas de bocatas de jamón
TRIANA Y JESÚS DE LA ROSA
EL JUEVES DE LA CALLE FERIA. UNA MAÑANA CON EL SEÑOR TRONCOSO
El señor Troncoso camina despacio por la calle Feria. Mira a un lado y a otro con esa mezcla de asombro, nostalgia y sabiduría popular que siempre le acompañó. Estamos en la Sevilla de hace cuarenta años, una ciudad que todavía conservaba intactos muchos de sus ritmos seculares, donde el tiempo parecía discurrir con más calma y donde los barrios seguían siendo pequeñas ciudades dentro de la ciudad.
Es jueves. Y eso significa que la calle Feria vive uno de sus rituales más antiguos y queridos: el mercadillo de antigüedades y objetos usados, heredero de una tradición centenaria que ha convertido este rincón de Sevilla en uno de los espacios más singulares de Europa. Entre mesas improvisadas y tenderetes aparecen libros olvidados, viejas fotografías, relojes detenidos en otro tiempo, lámparas modernistas, discos de vinilo, medallas, juguetes de hojalata, piezas de cerámica, muebles, herramientas y mil objetos más que parecen guardar fragmentos de vidas pasadas.
Troncoso se detiene ante ellos como quien contempla un museo al aire libre. Porque en realidad eso es el Jueves: un extraordinario museo popular donde la historia cotidiana de Sevilla cambia de manos cada semana.
A pocos metros, el mercado de abastos despliega toda su vitalidad. Los puestos rebosan color, aromas y voces. Los vendedores llaman a sus clientes por el nombre. Las conversaciones se mezclan con las compras. No hay prisas. Comprar sigue siendo también una forma de convivir.
Las imágenes nos muestran una Sevilla profundamente humana. Una ciudad construida sobre relaciones personales cercanas, sobre la confianza entre vecinos y sobre una manera de entender la vida que convertía cada salida a la calle en una experiencia compartida. La calle Feria era uno de los lugares donde mejor podía percibirse ese carácter abierto y hospitalario que hizo famosa a Sevilla.
Mientras avanza entre los puestos, el señor Troncoso parece reconocer una ciudad que todavía pertenece al mundo de la memoria. Los comercios tradicionales, las fachadas sin restaurar, los carros de reparto, las conversaciones interminables y los rostros anónimos que llenan la pantalla forman hoy un documento de enorme valor histórico y sentimental.
Cuarenta años después, este paseo es mucho más que una evocación nostálgica. Es el retrato de una forma de vivir. Una Sevilla auténtica, popular y cercana que encontraba en el mercado y en el Jueves dos de sus grandes espacios de encuentro.
Y mientras contempla aquellos objetos antiguos expuestos sobre el empedrado de la calle Feria, el señor Troncoso parece comprender algo que todos sentimos al ver estas imágenes: que el tiempo pasa para las personas, para las ciudades y para las cosas. Pero también que algunos lugares tienen el extraño privilegio de conservar intacta su alma.
Por eso el Jueves sigue existiendo. Por eso el mercado continúa latiendo. Y por eso estas imágenes nos emocionan tanto: porque nos permiten volver, aunque sólo sea durante unos minutos, a aquella Sevilla entrañable que parecía eterna.
La especulación nos ha robado la Avenida de la Palmera y los ladrones las palmeras de Sevilla Este.
Habrá que plantar otros árboles en Sevilla, porque a las palmeras no les va nada bien...
@spalma41 Es probable que tengas razón. A los pies del mismo había un garaje llamado "Casablanca". Mi padre guardaba su coche ahí. En el edificio actual no he entrado, en el original sí. Al igual que en la manzana de Pinillos, que está en obras, y no precisamente de conservación.
@spalma41 Como bien sabes, también hay obras de Antonio Arévalo Martínez muy olvidadas. Por donde resides y yo lo hice hace años recuerdo al menos dos: Una en la calle Recaredo, y otra en Luis Cadarso, en los edificios de Pinillos. De alguna creo recordar que trataste en tu blog tiempo ha.
Cuando niño, en los 80, los padres de mis amigos del barrio trabajaban en fábricas: Hytasa, Altadis, Astilleros, Vidrios de la Trinidad, Fasa,etc.
En los años siguientes se desmantelaron muchas de estas industrias.
Fue uno de los primeros pasos para la Turistificación de Sevilla.
El Pabellón de la Navegación cierra.
El Auditorio Rocío Jurado arde.
El Jardín Americano abandonado.
El Canal de la Expo décadas lleno de jaramagos.
El cohete Arianne desafiando la gravedad.
Pero hay muchos proyectos para recuperarlo todo.
Claro.
Sevilla y el Legado de la Expo
Se estima que Sevilla recibió 4 millones de turistas en 2025.
Su población no llega a 700.000 habitantes.
El Ayuntamiento quiere que los sevillanos paguemos una tasa de basura de 120 euros.
El chiste se cuenta solo.
Aquí estaba la Wikipedia y el ChatGPT de los que estudiábamos en la Sevilla de los 90.
Hasta que cerró sus puertas y, desde entonces, es un edificio abandonado.
Supongo que estarán esperando que se deteriore tanto que su única salida posible sea venderlo..a una cadena hotelera.
La verdad es que el potencial de Sevilla para grabar series ambientadas en los 90 debe ser enorme porque, salvo la Línea de Metro y poco más, tiene las mismas infraestructuras que cuando acabó la Expo.
Y encima el Ayuntamiento te alquila hasta el Giraldillo si hace falta.
Reina Mercedes se une al Parque Temático de Sevilla.
Se reduce la movilidad a la gente que está trabajando y estudiando en la zona sin darles alternativas a costa de aumentar la acera para veladores.
Ya solo falta cambiar alguna Facultad por un Hotel con piscina en la azotea.
@IAAPJunta No dudo que la intención fuera un portal "más accesible e intuitivo", pero, por el momento, se redirecciona a la web del empleado público para más de una cuestión, y hay accesos que cuesta encontrar. Al igual que ocurrió cuando se cambió la web del IAAP.