Yes, those photos you’ve seen are real.
More than 18 years ago, a baby named Lamine Yamal and his mom Sheila met Lionel Messi at a UNICEF fundraising photoshoot.
Today, their achievements on the pitch inspire millions. Off the pitch, both Messi and Lamine Yamal use their voices and platforms as UNICEF Goodwill Ambassadors to support and advocate for children around the world.
The goal? That every child survives, thrives, and fulfils their potential.
We are proud to have them on our team.
Credit: Joan Monfort
El Guatemalteco que quiera que le vaya bien a mexico es un estupido.
Literalmente admitieron haberse regalado con Trinidad para perjudicar a Guatemala y no ir al mundial de Alemania 2006.
Tengan dignidad cerotes, como se van a poner felices por mexico.
Incómodo momento. Sandra Torres afirma que Barberena es un pueblo olvidado y abandonado, justo frente al alcalde del municipio con 20 años en el cargo y el diputado Inés Castillo con 16 años en el @CongresoGuate. Sin darse cuenta, dejo mal parados a los tres.
Bordalás merece hacer historia y ganar hoy en el Bernabéu. Sería el milagro de los milagros en su ya extensa colección de hazañas imposibles.
Si sucede (quedan 20 minutos) sortearé 200 euros muy ricos entre todos los seguidores que hagan RT.
Delcy, Balaguer y la lógica de la continuidad, por qué las potencias no imponen al líder popular tras la caída del dictador
Cuando un régimen personalista colapsa, ya sea por la captura de su líder, como ocurre hoy con Nicolás Maduro, o por su eliminación física, como sucedió con Rafael Leónidas Trujillo en 1961, surge una pregunta inevitable, ¿por qué no se impone de inmediato al líder opositor más popular?, ¿por qué no María Corina Machado hoy, o por qué no entonces el candidato con mayor respaldo popular en República Dominicana?
La respuesta no es moral ni ideológica, es geopolítica y de control del riesgo.
En Venezuela, Estados Unidos tenía capacidad material para neutralizar a Delcy Rodríguez, o para desconocer cualquier continuidad del chavismo y forzar una transferencia directa hacia la oposición. Sin embargo, no lo hizo. Al contrario, toleró, aunque no legitima, que Delcy Rodríguez, figura orgánica del régimen, quedara al frente del aparato estatal de forma provisional. Esto no equivale a respaldo político, sino a una decisión estratégica clásica, preservar continuidad administrativa, control de fuerzas armadas, cadena de mando y estabilidad mínima, mientras se diseña una transición.
La historia dominicana ofrece un espejo casi perfecto. Tras el asesinato de Trujillo, Estados Unidos pudo haber desplazado de inmediato a Joaquín Balaguer, figura íntimamente ligada al trujillismo, y haber impuesto otro liderazgo. No lo hizo. Joaquín Balaguer permaneció como presidente formal porque representaba la continuidad institucional del régimen sin Trujillo, permitiendo descomprimir tensiones, evitar una guerra civil y garantizar que el aparato estatal no colapsara.
El líder popular de la época no era Balaguer, ese líder fue Juan Bosch, quien gozaba de legitimidad social y respaldo democrático real. Sin embargo, Bosch no fue impuesto tras la muerte del dictador, llegó después, mediante elecciones en 1962, cuando el sistema estaba mínimamente estabilizado. Incluso así, fue derrocado al año siguiente, lo que demuestra que las transiciones no se ganan solo con legitimidad popular, sino con control efectivo del poder real.
Este patrón se repite, las potencias no colocan primero al líder más querido, sino al que reduce el riesgo inmediato. El líder popular representa ruptura, el continuista representa contención. En términos crudos, la estabilidad precede a la democracia, no al revés.
Por eso Delcy, como Balaguer, no es el futuro deseado, sino el amortiguador temporal. Y Corina, como Bosch, representa la legitimidad democrática, pero también el desafío al aparato que aún sobrevive. La transición real comienza después, no en el minuto cero del colapso del dictador.
La lección histórica es incómoda pero clara, las transiciones pactadas casi nunca comienzan con justicia plena ni con el líder más legítimo, sino con el mal menor que garantiza que el Estado no implosione. El riesgo no es reconocer esa lógica, el riesgo es confundir la fase de contención con el destino final
Los que vivimos esto en 2006 ya tenemos callo, aquella vez fue traumático y hoy ya teníamos preparado el corazón ante la posibilidad. Lamento mucho lo que las nuevas generaciones están viviendo esta noche. Duele muchísimo y te provoca un trauma bien mierda.
El precio del “osito de @Starbucks y el estudio del idiota promedio.
Me llama poderosamente la atención que ese famoso osito con chocolate de @Starbucks en Estados Unidos cuesta 30 dólares, es decir, unos 235 quetzales.
En México vale 580 pesos, o sea, aproximadamente 270 quetzales.
Pero aquí, en Guatemala, el mismo producto cuesta 587 quetzales.
Entonces, ¿qué significa eso?
Que las grandes marcas no ponen precios al azar. Ellos estudian el mercado. Saben exactamente cuánto está dispuesto a pagar el público en cada país.
Y si aquí ponen casi el doble del precio, es porque ya nos estudiaron y concluyeron que en Guatemala hay suficiente gente dispuesta a pagar cualquier ridiculez solo por aparentar o sentirse “de otro nivel”.
Ese “osito” se volvió más que un chocolate caliente: es un experimento psicológico que revela cómo el ego y la ignorancia del consumidor pueden inflar los precios sin lógica alguna.
Nos tratan como tontos porque hay quien paga sin pensar. Y mientras sigan existiendo los que lo hacen, seguirán cobrándonos como si fuéramos idiotas felices.
La Banda de Municipal, la Vltra Svr, y La Barra del Sexto Estado hagan tregua, y que vayan a hacer barrismo como es, deben hacer barra brava para la seleccion nacional que se llame Kaibil Balam, en sudamerica lo entendieron.