Convirtieron a Cepeda, un filósofo que lleva luchando toda su vida por la paz, en un guerrillero recluta niños, y mucha gente les creyó. Qué desesperanza vivir en un país tan manipulable.
Me he mantenido al margen de la política electoral como dije que lo haría. No apoyo ninguna candidatura como se ha intentado insinuar. Mi único interés es que a Colombia le vaya bien, que se respete la Constitución del 91 y que avancemos hacia un país más próspero, en paz y más unido. La implementación del Acuerdo de Paz es un compromiso del Estado y un deber con las víctimas. Sea cual sea el resultado, las instituciones deben respetarse y la voluntad de los ciudadanos debe acatarse.