Hace más de dos años mi nombre recorrió titulares, noticieros, prensa y redes sociales. Fui señalado y condenado en la opinión pública.
Lo que casi nadie contó fue el desenlace.
El Ejército Nacional investigó los hechos, recopiló más de 1.300 folios y archivó el proceso por inexistencia de irregularidades. Después, la Procuraduría General de la Nación ordenó el archivo de la actuación, dejando en firme esa decisión.
Las acusaciones fueron noticia nacional. Los fallos que demostraron mi inocencia pasaron prácticamente en silencio.
No escribo esto por revancha. Lo hago por mi familia, por mis compañeros de armas y por mi buen nombre.
Si alguna vez vio la noticia que me acusaba, le pido un solo favor: ayúdeme a que esta verdad también circule. Un RT también puede reparar una injusticia.