@DavidGR1714 També pot ser que hagin trabellat Madri , Bcn o Europa i un cop jubilat hagin fotut el camp al poble .
Has de tenir en compte que Lleó es minera i cobren sous alts .
No es tan simple !!!
This is what the night sky on Mars might look like.
No light pollution. No thick atmosphere to scatter the stars. Just rust below and the entire galaxy above.
No human has ever stood here to see it.
Not yet.
Deberíamos empezar a exigir garantías de que los establecimientos donde compramos sean zonas "libres de precios dinámicos".
Porque, seamos sinceros, la famosa "mano invisible" del mercado se ha aliado con la IA, y ya no se dedica a regular la economía: ahora es la mano que te agarra de los huevos, apretando con mayor o menor fuerza según tu nivel de desesperación.
Bienvenidos al capitalismo de la extorsión algorítmica.
¿Recuerdas la época dorada en la que entrabas a una tienda, cogías un producto y sabías exactamente cuánto costaba gracias a esa pequeña y honesta pegatina?
Ese trozo de papel no era simple burocracia; era un tratado de paz. Un contrato social que gritaba: "Este es el precio para ti, para tu vecino y para el millonario que entrará después".
Ese contrato se ha roto. Sin que nos diéramos cuenta, el comercio ha dejado de ser un intercambio transparente para mutar en un gran hermano de vigilancia diseñado para aspirar hasta el último céntimo de tus bolsillos.
Para comprender la magnitud de la perversión, hay que valorar lo que hemos perdido. La etiqueta de precio fija, una innovación de finales del siglo XIX, democratizó el consumo. Antes de ella, comprar era una guerra de trincheras basada en el regateo, donde el comerciante te cobraba según la calidad de tu ropa o tu cara de urgencia.
La etiqueta nos igualó a todos ante el producto. Hoy, la tecnología nos arrastra de vuelta a ese siglo XIX, pero con una diferencia aterradora: ahora tú intentas regatear contra una supercomputadora que lo sabe absolutamente todo sobre ti, mientras tú no sabes nada sobre ella.
No nos engañemos: esto no es "Oferta y Demanda", es "Espionaje y Extorsión".
Seguro que has notado cómo el Uber triplica su precio con las primeras gotas de lluvia o cómo los vuelos se encarecen mágicamente si cometes el error de refrescar la página.
O si de repente en tiempo real un sábado por la mañana en los 50.000 super que existen hay mas demanda de un producto determinado e interesa vender otra marca, la IA balancea los precios en un segundo.
Las empresas lo llaman eufemísticamente "ajuste dinámico". La realidad es bastante más jodida: gracias a la IA, las corporaciones ya no fijan precios basándose en costes de producción, sino calculando el umbral máximo de dolor financiero que estás dispuesto a soportar antes de rendirte.
¿Y cómo saben dónde te duele? Muy sencillo: porque nosotros mismos se lo estamos contado.
Cada vez que aceptas una "tarjeta de fidelidad" digital o descargas la app de tu hamburguesería favorita para mendigar unas patatas gratis, estás vendiendo tu biografía.
Las empresas afiliadas a la IA no regalan descuentos por filantropía; lo hacen para rastrear tu ubicación, tu historial de consumo y tu solvencia. Si el algoritmo detecta que usas el último iPhone, que vives en un código postal exclusivo y que es tu hora habitual de comer, puede decidir mostrarte un precio más alto que al cliente de al lado. Ya no eres tú quien evalúa el producto; es el producto quien te está tasando a ti.
Quizás pienses ingenuamente: "Bueno, pues me iré a la competencia". Y aquí es donde entra la segunda trampa: la conectividad digital en tiempo real, no te olvides de la maldita eficiencia de la IA.
Antiguamente, para que todas las gasolineras o los caseros de una ciudad subieran los precios al unísono, tenían que reunirse en secreto y pactar, arriesgándose a ir a la cárcel.
Hoy, esa conspiración es innecesaria. Basta con que todos contraten el mismo software de "optimización de precios".
En Estados Unidos, un programa llamado RealPage "sugirió" a miles de propietarios subir los alquileres artificialmente, recomendando dejar pisos vacíos antes que bajar un céntimo.
En Alemania, las gasolineras algorítmicas acabaron cobrando un sobreprecio medio del 15 %. Cuando todos usan la misma IA, la competencia se evapora y nace un cártel invisible donde los precios solo conocen una dirección: hacia arriba.
Pero lo más alarmante no es pagar cincuenta céntimos más por una hamburguesa. El verdadero terror comienza cuando esta tecnología se aplica a la supervivencia.
Imagina este escenario, que no es ciencia ficción, sino la conclusión lógica de un sistema sin brújula moral: tu historial de búsqueda revela que acabas de conseguir trabajo en otra ciudad y necesitas mudarte ya.
El portal de alquileres, oliendo tu urgencia, te muestra precios un 20% más caros. Tu reloj inteligente detecta fiebre o picos de estrés, y la farmacia online ajusta sutilmente el coste de tus medicamentos.
O salta una alerta de agua contaminada en tu barrio, y el supermercado sube el precio del agua embotellada milisegundos antes de que cruces la puerta.
La "etiqueta de precio" está agonizando y, con ella, la transparencia del mercado. Nos enfrentamos a un sistema donde el coste de la vida es una alucinación personalizada diseñada para explotar nuestras vulnerabilidades.
No podemos luchar solos contra estos algoritmos. Necesitamos leyes que prohíban la discriminación de precios basada en datos personales.
Hasta entonces, recuerda: cuando una app te ofrece un descuento a cambio de tus datos, no te está haciendo un regalo. Te está pintando una diana en tu bolsillo.
Almudena Grandes: "En España, cuando la derecha pierde el poder se comporta como si se lo hubiesen robado. Es un problema, porque tienen la sensación de que España es suya porque la han heredado y los que tienen derecho a gobernar son ellos"...
🔴 FLIPANT
Estic a la Ciutat de les Arts, on hi havem milers de voluntaris.
Han enviat gent a netejar BONAIRE! Els voluntaris òbviament s'han negat.
Venen milers de persones per ajudar als seus veïns i els envien a netejar un ZARA?!
Mazón, dimitix.