Hace unos días te dije adiós y creíste que era porque había dejado de amarte y por supuesto que no, es solo que un día me di cuenta de que te amaba taaaanto que dejé de amarme a mí. Era cómodo, no lo voy a negar, porque de esa forma te cedía mi obligación de hacerme feliz.
Uno se cansa de decir muchas veces que es lo que le hace sentir mal y aún así siguen haciéndolo, se cansa que no demuestren el suficiente interés, se cansa de perdonar y que vuelvan a lo mismo. Uno tiene su límite, y cuando eso pasa te vas y no hay vuelta atrás.