Qué horrible sensación es darse cuenta de que ya no puedes buscar a la persona que antes calmaba todos tus problemas porque ahora justamente esa persona es el problema.
Entender no significa tolerar. Yo puedo comprender tu comportamiento por tu historia de vida, pero no voy a tolerar ciertas acciones tuyas, porque mi empatía no implica renunciar a mis límites.
No nací para ser bandida porque a mí me encantan los planes familiares, vivo enamorada del amor, las citas románticas, las cartas a mano y los besos en la frente.
Quiero romance. Quiero intimidad. Quiero hacer el amor a las 2 de la mañana. Quiero coherencia, lealtad. Quiero miradas de admiración al azar. Quiero saber que eres solo para mí. Quiero noches de cita. Quiero un amor puro y verdadero. Lo quiero porque puedo corresponderlo.
No me enfadé por lo que me hiciste. Me decepcioné porque aún recuerdo que cuando te conocí me hiciste sentir que había encontrado a alguien diferente y que jamás serías capaz de hacerme daño.
Está bien si necesitas abandonar una vida que habías planeado.
Las cosas cambian, la gente crece, y tal vez tú ya no eres la misma persona que hizo esos planes.