Soy un soñador y por nada me detengo, quiéreme sencillo y con todo lo que no tengo.
Quiéreme en tu labios, quiéreme en el suelo, tomando mi mano, cuidando mis vuelos, lejos de la ansiedad que tanto nos sujeta, quiéreme en la tierra y en todos los planetas.
He aprendido que la mente es tan frágil y que cada acción que hagas debe estar sustentada por escrito, debidamente firmado, que no hay nada que haga ahora que no sea detallado por escrito, con fechas y con consentimiento de la otra parte.