📚 Iba a escribir dándole la razón a María Pombo: ¿leer está sobrevalorado?
Pero cambié de opinión MIENTRAS escribía.
¿Por qué ese naufragio? Es un ejemplo de para qué sirve escribir: mi verdadera opinión emergió cuando traté de fijarla en un texto.
Iba a empezar mi artículo diciendo que me gusta leer. Me divierte desde niño. Y es parte de mi identidad: me defino en parte por los libros que me gustaron o que me influyeron. A mi hija de dos años parecen gustarle también (ella los llama «quentos») y eso nos hace felices a su madre y a mí.
Pero, ¿estoy de acuerdo con Pombo? En parte sí.
🔸(1) Creo que las novelas tienen un prestigio exagerado en comparación con películas, cómics o videojuegos. Es un prestigio que sale de la tradición y del poder de la gente mayor. En esencia: creo que el juego Last of Us no tiene nada que envidiar a novelas como Yo Robot.
🔸(2) Minusvaloramos otras fuentes de información. En 1993 era difícil estar informado sin libros. ¿Ahora? Mirando YouTube puedes aprender sobre fútbol, física, bricolaje, biología o historia.
🔸(3) Además, os lanzaría una pregunta: ¿Cuánto de todo lo que has aprendido en los últimos cinco años ha salido de libros? En mi caso es un porcentaje pequeño. He leído bastantes libros, pero seguramente he aprendido más con prensa, redes, tutoriales y podcast.
🔸(4) Y esto ni siquiera es nuevo: en la universidad conocí muchos ingenieros brillantes que no leían por placer. Era gente que pensaba con rigor: escribían matemáticas, hacían esquemas y pensaban en n dimensiones. Demuestran que se puede leer poco y tener sentido crítico.
Hasta aquí mi artículo iba bien dirigido. Tenía una tesis, argumentos y ejemplos. También datos: en España dedicamos más tiempo a redes sociales, series, podcast o juegos. En EEUU la lectura diaria cayó del 26% al 16% desde 2003.
Pero aquí llegó el naufragio de mi artículo: mientras escribía lo anterior, descubrí que SÍ me inquieta que dejemos de leer.
Sobre todo cuando pienso en los adolescentes. No desprecio internet, ni las pantallas, ni los podcasts. Pero me preocupa que perdamos la habilidad de leer porque creo que leer es una forma de pensar.
Es uno de esos superpoderes a los que tenemos acceso, como escribir o manejar números. Pasar horas con tu mente sumergida en un tema cambia tu cerebro. ¡Se hacen conexiones nuevas! Y los libros son una forma privilegiada de hacerlo. Da igual si de joven lees libros de Tintín o Harry Potter: todos entrenan esa habilidad para sostener la atención en un texto.
¿Tengo evidencias sólidas sobre esto? No.
¿Quizás exageran los que asumen que leer es la única forma de pensar a fondo? Sí.
Pero mi intuición es suficiente para actuar: trataré de que mi hija disfrute de leer y se asegure el acceso a ese superpoder.
Está es la historia de cómo naufragó mi artículo original y emergió el que finalmente envié para la newsletter de ayer.
FIN.
Los modelos climáticos desde los 70 predijeron correctamente el calentamiento que ha tenido lugar con posterioridad, enésima comprobación (https://t.co/dpVpeVMuhg):