A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas de su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidor y malagradecido es otra.
Madurar es aceptar que yo también fui la mala de algunas historias, que también le he hecho daño a personas que me importaban y que no siempre tomé las decisiones correctas. Acepto mis errores y entiendo que la perfección no existe, que todos tenemos nuestras propias cicatrices.
Me divierte cómo en Twitter/X muchos se hacen las víctimas, y en la vida real son tremendas mierditas. Encima, los mismos que viven armando puterio después andan pidiendo favores. Qué nivel de caradurez. 😂