Eres tantas obras de arte:
una pintura por la que daría
la vuelta al mundo para admirar;
una escultura que no se deja opacar
por lo más bellos monumentos;
una melodía que cantaría
hasta mi último aliento;
un poema que inició siendo verso
y terminó como un cuento…
Ayer cruzó por mi mente
y pensé: ella tiene el poder
de hacerme volver a creer.
Justo es ese instante
que te encuentras frente
al mar, corre la suave brisa
y una ola golpea tus pies:
un remanso de paz,
en el que todo se olvida
y se disfruta la vida…
Eres mi patria,
mi sendero,
mi dulce enero,
mi gloria,
mi victoria.
Eres mi bandera,
mi madriguera,
mi principio y fin,
mi fiel colibrí,
mi vida entera…
Yo seré el sabueso
que pelee por tu vida,
el faro que te llame de regreso
para que no te des por vencida.
Seré el cielo si deseas volar,
la mar si buscas navegar,
la tierra si pretendes florecer,
el tiempo si no quieres perecer…
Cuando dudes de ti
estaré para alentarte,
y decirte: vamos pa’delante.
Estaré en cada paso, ahí,
donde el temor te invada,
donde la duda te abrume
y sientas que un derrumbe
te dejará sepultada…
El cielo te puso en mi camino,
para darle rumbo a mi destino,
y tú te encargaste de iluminar
cada uno de mis días sin imaginar
que harías con mi vida algo divino.