Ufff, qué secuencia. Ufff, qué HERMOSO MOMENTO. Justo después de marcar su PRIMER GOL en una Copa del Mundo, Lucho Díaz se tiró al césped del glorioso Estadio Azteca y no pudo contener las lágrimas. Gritó, lloró y agradeció. Así se ve el festejo cuando acabas de cumplir el sueño por el que trabajaste toda tu vida. Te lo mereces como nadie, Luchito. ERES UN ÍDOLO COLOMBIANO.