Cuando escucho a alguien describirme de una forma tan bonita y amorosa, me hace cuestionarme si realmente me conozco. Gracias por mirarme así, incluso cuando me cuesta a mí hacerlo.
Me atrevo a decir que el peor tipo de tristeza es esa en la que no derramas ni una sola lágrima, solo te recuestas en la cama y parece que no hay nada dentro de ti, no sientes nada. Estás ahí básicamente existiendo, solo porque no tienes de otra.
Nadie habla de lo difícil que es extrañar en silencio. Sonreír en público y desmoronarte cuando llegas a casa. Ver algo que le hubiera encantado y no tener a quién enviárselo. Tener mil cosas que contarle y ya no tener permiso de hacerlo. Eso también es duelo.