Si Yo fuese Venezolana y llega el día de las Elecciones Presidenciales porque va a llegar, y me dicen "No es @MariaCorinaYA la persona por la que los Americanos dieron su apoyo para las votaciones" por quién lo harás entonces? Por María Corina Machado sin pensarlo, eso ni sé pregunta.
Sean realistas, a la Mujer no la quieren muchos, pero no por Traidora como Delcy ni por pendeja como Diosdado, no la quieren por arrecha, por no dejarse dominar de nadie, y fue exactamente por eso que la gente la convirtió en Líder.
Miren se rebajó a entregar su Premio que un Premio Nobel de la Paz está por encima de ser Presidente de un país, aún así la degrada. Cuando no la reconoce y lo hace con Delcy ella baja la cabeza y respeta, la sigue tratando con equidistancia, no la reconoce para nada, ni siquiera menciona su nombre. Sabiendo todo el mundo que la Mujer es Inigualable!.
Los "Políticos" Venezolanos si pueden salir al exterior a "Hacer Política" pero por nada en el mundo puede ella entrar a Venezuela 😏...
Tanto show para esta vaina. Señora, deje que corran los benditos 90 días que faltan para declarar la falta absoluta y convocar elecciones. Lo único que queremos es no volver a verla nunca más. Eso es lo que quiere la Venezuela decente.
Las cámaras la captaron durmiendo. Los críticos lo llamaron grosero. La verdad era un secreto que no le había contado a nadie.
El año era 1981. Era noviembre, apenas cuatro meses después de la "Boda del Siglo".
Diana, la nueva Princesa de Gales, estaba sentada en el Museo Victoria y Alberto para la exposición "Esplendores de los Gonzaga". Era una gala de etiqueta negra. El ambiente era tenso, los discursos eran largos y el protocolo era rígido: Siéntate derecho. Sonríe. Sé perfecta.
Pero Diana no era perfecta. Estaba exhausta.
En una violación del protocolo real que conmocionó a la prensa, su cabeza se inclinó. Sus ojos se cerraron. Por un breve momento desprevenido, la Princesa de Gales estaba profundamente dormida en su silla mientras el Príncipe Carlos se sentaba atento a su lado.
Los tabloides enloquecieron.
¿Estaba aburrida?
¿Era irrespetuosa?
¿El matrimonio ya estaba en problemas?
Los medios analizaron la imagen como un signo de su inmadurez. La llamaron la "Bella Durmiente", pero el tono no era del todo amable. Vieron a una chica que no podía manejar el trabajo.
Pero no conocían la verdad no contada.
Diana no estaba aburrida. Estaba embarazada.
Tenía 20 años, llevaba en su vientre al futuro Rey de Inglaterra, el Príncipe William. Estaba luchando contra el agotamiento aplastante del primer trimestre, todo mientras navegaba por una vida en la que cada parpadeo suyo era fotografiado y criticado.
Aún no había anunciado el embarazo. Estaba sufriendo en silencio, tratando de sostener el peso de la monarquía mientras su cuerpo exigía descanso.
Esa fotografía no mostraba un fracaso en el deber. Mostraba las limitaciones de ser humana.
En el entorno rígido del palacio, donde las emociones se reprimían y las apariencias lo eran todo, el momento de sueño de Diana fue accidentalmente revolucionario. Apartó la cortina.
Mostró al mundo que debajo de la tiara y el vestido de diseñador solo había una joven mujer, cansada y abrumada, haciendo lo mejor que podía para adaptarse a una vida que no permitía errores.
Ese momento marcó el comienzo de su legado como la "Princesa del Pueblo".
Mientras la institución quería una estatua, el público se enamoró de la humana. Se vieron a sí mismos en su agotamiento. Vieron la realidad de la maternidad chocando con la fantasía de la realeza.
El niño que llevaba en su vientre crecería para convertirse en un hombre que priorizaría la salud mental y la apertura, rasgos que heredó de la madre que no pudo mantenerse despierta en un museo.
Diana nos enseñó que la perfección es un mito.
La corona es pesada. Pero la mujer que la llevaba siempre fue más fuerte que el oro.
🇪🇸🇻🇪‼️ | La capital española se convertirá la próxima semana en el epicentro de la resistencia democrática venezolana. La líder y Premio Nobel de La Paz, María Corina Machado, iniciará una visita oficial a Madrid que incluye encuentros del más alto nivel con los principales líderes del bloque conservador y liberal.
"La tristeza no siempre grita. A veces se sienta a tu lado en silencio, te acompaña mientras sonríes por fuera y te destroza despacio por dentro. Se aprende a a vivir con ella, a esconderla entre tus rutinas y tus noches largas, a llamarla "cansancio" para no explicarle a nadie porque el alma pesa tanto.
Y aún así, cada día te levantas, no porque estés bien, sino porque no tienes otra opción.
Hay batallas que se pelean en silencio y logros que nadie aplaude."