La ministra de Igualdad que nos acusa de biologicismo por decir el se×o es una realidad inalterable utiliza, ella sí, un biologicismo supremacista y confrontativo que servirá, una vez más, para radicalizar a los más jóvenes en posturas antifeministas y para la justificación biologicista de la misoginia. Es su estrategia, radicalizar y enfrentar ad aeternum para justificar la necesidad de sus puestos institucionales y dañinas políticas.
La convivencia social mejorará el día que esta gente y su ideario desquiciado salga de las instituciones.
Estas declaraciones de la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, son un ejemplo de misandria y sexismo contra los hombres.
Llamar “especies radicalmente distintas” a hombres y mujeres, aparte de falso científicamente, es una forma de degradar al grupo masculino. Implica una idea de inferioridad, decir que hay que “ayudar a evolucionar” a los hombres implica que están en un escalón inferior al de las mujeres en lo social, emocional y moral. Es exactamente el mismo mecanismo que el sexismo tradicional contra las mujeres, pero invertido: “las mujeres somos más avanzadas, los hombres necesitan ser corregidos y mejorados”.
Son claramente un ejemplo de prejuicio basado en el sexo. Atribuye características negativas generales a todos los hombres (emocionalmente inmaduros, anclados en privilegios, negadores de sentimientos y debilidad). No habla de comportamientos individuales, sino del “género masculino” como un colectivo defectuoso.
Por otro lado, implican un doble rasero evidente: Si un político dijera que las mujeres son una especie distinta y hay que ayudarlas a evolucionar (porque están ancladas en estereotipos emocionales, victimismo, etc.), le caerían encima acusaciones de misoginia, cancelación y dimisión inmediata. Aquí es la ministra de Igualdad quien lo dice y la noticia se trata como algo normal.
Y hay que tener en cuenta el contexto de poder. No es una tuitera random la que dice esto. Es la titular del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España. Cuando la persona que gestiona las políticas de “igualdad” habla así del 50 % de la población, no es una opinión inocente, es discurso institucional con carga ideológica.
Luego se extrañan de que los jóvenes no se identifiquen como feministas y culpan a la Manosfera. El feminismo institucional no tiene nada que ver, claro.
@Mar_del_MarVaz mantienes en nómina como asesor municipal de @almeriapp a @JoseFdzTorres.
Aceptaría que le paguemos cada mes por no hacer nada, como medida de integración social.
Que con nuestros impuestos lo mantengamos y no pare de insultar y desprestigiar NO LO PODEMOS ASUMIR.
Hoy comparezco ante ustedes para pedirles perdón.
No sabía nada, porque nadie me lo habia dicho, pero seguiré hasta el 27 por espíritu de servicio.
Firmado: Pedro
Il y a quelques années, un gouvernement espagnol (de droite) avait offert aux descendants des Juifs chassés d’Espagne après la Reconquista la possibilité de revendiquer la nationalité espagnole. C’était un geste généreux, même si je ne suis pas certain que beaucoup aient saisi cette occasion.
Aujourd’hui, le gouvernement de gauche de Pedro Sánchez retire son ambassadeur d’Israël et réduit sa présence diplomatique. Son gouvernement ne cesse de multiplier les gestes hostiles envers ce pays entouré d’ennemis — des gestes que l’Espagne n’a pris envers pratiquement aucun autre État. Sous ce gouvernement souffle un vent mauvais, marqué par un climat antisémite dont on a eu un aperçu lors de l’affaire du vol de Vueling il y a un peu plus d’un an.
J’ai pour ma part un attachement particulier à l’Espagne. J’y ai eu près d’une centaine de salariés, et j’en ai encore une quarantaine aujourd’hui, qui ont toute mon affection. Ma grand-mère paternelle était aussi un pur produit du monde sépharade : issue d’une communauté d’Izmir, en Turquie, elle m’envoyait des lettres en judéo-espagnol lorsque je vivais en Amérique latine. Nous échangions ainsi : moi dans un espagnol “américain”, elle dans un espagnol resté proche de celui du XVe siècle.
L’Espagne ne se résume pas à l'antisémitisme de Sánchez et de certains de ses ministres particulièrement agressifs, dans un style qui rappelle celui de Jean‑Luc Mélenchon et de ses acolytes. Comme beaucoup de pays, elle a un côté lumineux et un côté sombre. Malheureusement, le gouvernement actuel semble nourrir le côté sombre. J’espère que le pays retrouvera bientôt son côté lumineux.