De niño, el Carmen era diversión. Cuando fui adolescente, libertad. Como adulto, primero se transformó en memoria y después, en duelo. Un día descubrí que en realidad es identidad y no hay estructura emocional más sólida para sostener una vida. ¡Salve, Estrella de los Mares!
Después de una vida entera de práctica en despedidas, sé que el silencio, capaz de alejarte de unas personas y de acercarte a otras, es la más elocuente de todas.
Hubo una época en la que escuchar a Tom Waits me resquebrajaba por dentro. Su voz resonaba en cada hueco y gritaba que era una persona imperfecta, tal vez incompleta. Hoy se acomoda y recuesta en esas mismas grietas. Antes dolía. Hoy, menos. Dulce anotación al margen del fracaso.
Cuando el espejo devuelve vulnerabilidades conocidas es más fácil abrazar su reflejo sin miedo a cortarse. La sangre cura las heridas después de caminar sobre cascotes verdes. La sal en las llagas, pero también en el mundo. Los lunes cada vez.
Tengo la duda legítima de si las personas que miden la comida que ingieren añaden las calorías que consumirán al masticarla. Creo que ahí es donde marcaría la línea entre disciplina y excentricidad o cosas peores.