Este balonazo de Alba a la cabeza de Januzaj, tan potente y cercano, comprometió muy seriamente la integridad física del jugador de la Real. Y su intencionalidad está fuera de toda duda. Competición debería entrar de oficio en atrocidades así, y casi también la Justicia ordinaria
El buenismo ya está en terreno de lo ridículo. Prefiero que me metan 31 goles a que me traten con condescendencia.
Para mí el respeto es ir al máximo, sin aflojar.