Todo indica que en las próximas semanas el primer mundo va experimentar algo que los Argentinos aprendimos en las últimas décadas: imprimir billetes para financiar déficits, a la larga o a la corta, se paga con inflación, devaluación, recesión, desempleo y pobreza.
Argentina, objetivo woke
Pilar Rahola
Cuando los primeros en felicitar al ganador de un Mundial de fútbol son el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan; los hutíes de Yemen y la organización terrorista Hamas, entonces esto no va de fútbol. Si además las felicitaciones son especialmente eufóricas, no por quien ha ganado sino por quien ha perdido, entonces esto no va de fútbol. Si, además, el jefe del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, asegura que el éxito de España "ha traído la felicidad a todas las naciones libres del mundo que se oponen a Estados Unidos e Israel", decididamente esto no va de fútbol.
Y desde luego, no tiene nada que ver con el fútbol el odio desatado contra la selección argentina, los bulos y maldades contra Messi, las acusaciones de racismo o la argentinidad convertida en el saco de boxeo del wokismo más obtuso. Detrás de esta campaña contra Argentina el fútbol solo ha sido la excusa para vehicular otros intereses. Lo cual no resta mérito al éxito de la selección española, que ganó el título por méritos propios, pero como queda claro, esto no va de fútbol.
¿Una conjura? ¿Un complot? ¿O sencillamente la suma de prejuicios, dogmas ideológicos, fobias políticas y geopolítica? Lo que une a Zohran Mamdani con Irene Montero, Javier Bardem, Samuel L. Jackson o incluso las autoridades de Hamas no son las mismas motivaciones, sino un mismo objetivo: convertir a Argentina en el villano perfecto, el chivo expiatorio de los males que quieren combatir.
No les une lo que defienden, sino lo que detestan, y todo lo que detestan lo representa la Argentina actual: desde el fortalecimiento de la democracia liberal hasta la defensa de los valores judeocristianos. Es contra esos valores contra los que, según la autora, se revuelve la izquierda woke internacional, que no perdona a la Argentina de Javier Milei por liderar un proceso de cambio en América Latina, enfrentarse al chavismo, acercarse a Estados Unidos y mantener excelentes relaciones con Israel.
Esta Argentina rompe los esquemas ideológicos del wokismo, una derivación del postcomunismo que, en su desprecio por las democracias liberales, converge con corrientes antioccidentales: de Yanis Varoufakis a Mamdani, de Irán a Turquía, de Bardem a Jackson.
En este sentido, la autora cita una frase de Varoufakis, fundador de la Internacional Progresista, quien aseguró que el domingo había triunfado "el multiculturalismo saludable, que logró sobrevivir a la feroz comercialización y los trucos empresariales". Considera contradictorio ese planteamiento, especialmente aplicado a una sociedad como la argentina, que define como un extraordinario crisol de identidades, culturas y orígenes.
Añade que muchas de las acusaciones contra la selección argentina no resisten un análisis mínimo. Menciona la acusación de "racismo" de Samuel L. Jackson contra un país que abolió la esclavitud en 1853; las críticas de parte de la prensa egipcia; la reacción de sectores mexicanos que apoyaron a España; las críticas de Irene Montero por la presencia de una bandera israelí entre los aficionados argentinos y las declaraciones de Javier Bardem.
Según la autora, el mecanismo siempre es el mismo: utilizar acusaciones de racismo, supremacismo, discriminación o privilegio como arma política contra aquello que consideran condenable. En ese contexto, la selección argentina se habría convertido en un símbolo que concentra todas esas fobias: Milei, Israel, Estados Unidos, la democracia liberal y la tradición judeocristiana.
La autora sostiene además que esa narrativa coincide con la de países y grupos que combaten a Israel y que, para ellos, una victoria de Argentina también representaba simbólicamente una victoria israelí. De ahí, afirma, las campañas en redes sociales, los bulos sobre Messi y mensajes como "Messi sionista". Añade que, en el caso de España, influye también la postura del gobierno de Pedro Sánchez respecto a Israel.
En definitiva, concluye que lo que parecía ser solo fútbol terminó convertido en un enfrentamiento político e ideológico amplificado por las redes sociales. Considera que se intentó transformar a la selección argentina, formada por jugadores de todos los orígenes y con una enorme tradición futbolística, en el símbolo de todo aquello que determinados sectores rechazan.
Finalmente, dedica unas palabras a Lionel Messi:
"No puedo acabar este artículo sin hacer un sentido homenaje a Lionel Messi, cuya grandeza humana trasciende su grandeza deportiva. Diga lo que diga el ruido, éste ha sido su Mundial, grabado para siempre con esfuerzo, sudor y lágrimas en la historia del fútbol. Gracias, Messi, por todo. Gracias por tanto."
Joaquín Morales Solá le pega al Gobierno boga o no boga.
Siempre hay reproche.
Primero criticaban a @jMilei diciendo que tenía un pacto con Cristina.
Ahora, cuando el Presidente le recuerda a Majul un hecho objetivo —Cristina está presa y él no hizo nada para evitarlo—, Solá concluye que eso le da argumentos para presentarse como “presa política”.
La conclusión es absurda y, peor aún, funcional a Cristina.
La realidad es simple y está probada en la Justicia: CFK está condenada por corrupción, coimas y robo sistemático al Estado.
No es una presa política. Es una política presa.
El artículo de Morales Solá no aclara nada, confunde, relativiza hechos judiciales firmes y termina haciendo exactamente lo que dice criticar.
En Argentina podemos seguir viviendo el “día de la marmota” o aprovechar esta oportunidad singular que como ciudadanos nos hemos autogenerado votando a un presidente HONESTO (al cual no le interesa el poder, el dinero ni perpetuarse en un cargo). TODOS somos responsables de cortar este loop infinito. No dejemos pasar esta chance irrepetible de poner a la Argentina de pie. @JMilei
@TuckerCarlson Hi Tucker. You and your guest are forgetting a very important aspect of the Israel and USA relationship, that is the islam religion/culture, that are fully against our west culture and values! We need to protect ourselves form the invasion and insane attacks on our countries!