El mismo día en que es condenada por injurias, la lenguaraz Belarra atribuye un ASESINATO a unos policías, sin pruebas de ello.
El Instituto de Medicina Legal de Málaga dictaminó que la muerte del detenido se produjo por una reacción adversa a las drogas agravada por una dolencia cardíaca, pero eso a Belarra se la sopla, porque vive de la agitación y el victimismo.
Ojalá una querella de los policías. Los burros aprenden a palos.