Dicen que cuando eres bendecida, las bendiciones regresan multiplicadas.
Hoy una paciente, al terminar su consulta, me llamó, me bendijo con su mano y me dijo: “Dios me la bendiga siempre, va a llegar muy lejos.”
Nunca imaginé vivir un momento así. Son cosas que se quedan.
Que complejo es llevar pacientes con DA. De verdad no sabes la lucha que se vive y todo el protocolo que existe, todas esas personas que estamos detrás y lo que se debe hacer.