En una relación te enamorarás y te desenamorarás una y otra vez. Desenamorarse es normal, volver a enamorarse es una elección.
Las relaciones largas no son una sola historia de amor, son muchas historias de amor con la misma persona.
La vida es demasiado corta para hacer cosas que no nos gustan, para estar con gente que no nos ama y para forzar lazos que ya no funcionan.
Suelta y sigue adelante.
Ninguna relación que funciona se construye solo sintiendo mucho. Las relaciones funcionan como resultado de un trabajo diario y recíproco: comunicarse, dedicar tiempo, ajustar el vínculo, afrontar la incomodidad de momentos que son complicados y cuidarse a pesar de no siempre tener ganas. Muchas personas llaman “suerte” a una consistencia que requiere invertir un esfuerzo continuo que no es fácil. Y que tampoco están dispuestas a asumir
Cuando eliges pareja, también eliges rutinas. Eliges si se madruga o se trasnocha, si se vive con calma o con ansiedad, eliges si se conversa o se evade. El amor no es solo conexión, es compartir valores, ritmo y visión. Es elegirse cada día, incluso cuando la magia ya no alcanza
Madurar también es elegir una vida tranquila: dejar de correr detrás de amistades o relaciones y sentirte feliz con las personas que sí están. Es elegir tu crecimiento por encima del drama, dejar de compararte con los demás y aprender a disfrutar de tu propia compañía.
Madurar es elegir una mente en paz y entender que no necesitas a nadie más para ser feliz.
"Buscar la serenidad me parece una ambición más razonable que buscar la felicidad. Y quizás la serenidad sea una forma de felicidad".
- Jorge Luis Borges