De las cosas más difíciles: tener que seguir con tu vida y ocuparte en tu trabajo en el pais al que migraste, cuando tú gente y tú país están en su peor momento.
Los políticos deberían ser auditados de oficio antes de entrar y al abandonar el cargo que ostenten. Y si hay pruebas de haberse enriquecido ilícitamente, banquillo y toga gorda. Sin piedad. Es la única forma de sanear una clase política que está podrida hasta las trancas.
Lo peor de todo, lo más cruel, es que el hijo de puta ni se conmovía con el drama venezolano. Le daba igual la pobreza y el hambre. Jamas se apiadó de esa pobre gente.