Que Fernando Villarroel sea candidato a concejal de Guayaquil por ADN ratifica la esencia de ese partido: banalidad, circo y mediocridad. No es un gestor cultural el que postula. Es una persona que deformó el humor legítimo para volverlo una sátira canallesca que ataca a los perseguidos de Noboa. Esa actividad no es arte. Es calumnia disfrazada de actuación para humillar a los opositores del régimen.
Que un periodista de Ecuavisa renuncie a continuar investigando el caso PROGEN por las presiones del gobierno, refleja el nivel de degradación, persecución y autoritarismo al que hemos llegado. ¿Será la solución dejar de investigar y mirar a otro lado? ¿Y si mejor nos unimos para enfrentar la tiranía? Agacharle la cabeza al régimen solo terminará por alimentar el poder del monstruo.