No soy fan de Jaime Bayly. Mi historial en estas redes da fe de ello. Pero lo que este señor dice en este video en cuanto a la relación entre Maricori y Ma. Elvira Salazar es irrebatible.
Este par de sinvergüenzas no aguantan un careo con la hemeroteca.
https://t.co/cHjYnQwobZ
Y ahora el tema del momento es la fulana “V” de Delcy! Que sí con la palma de la mano pa ‘lante, que si la palma pa ‘ trás.
No somos más bolsas porque bueno pues… 🙄
La humillación no empezó ayer : me sentí humillada cuando fuimos descritos como narcotraficantes y delincuentes. Más humillada aún , cuando venezolanos le pedían a un candidato presidencial que invadiera al país “porque no podemos solos”. Me espantó cuando compatriotas celebraron que se bombardeara a Caracas ( porque al mismo tiempo se llevaron al detestable Maduro). Pero la humillación fue mucho mayor, cuando empecé a oír, en muchas partes de este mundo en crisis, la frase despectiva “ ¡no somos Venezuela! “
Ayer , una vez más , Trump humilló al país entero describiendo con orgullo nuestro protectorado. Pero más humillante que las palabras,ya conocidas , de Trump es constatar que quienes están protestando ante todas las violaciones presentes y futuras del Derecho Internacional, son comentaristas foráneos. El silencio de la dirigencia nacional, es la más grande de todas las humillaciones.
PD. Le estoy poniendo velas a todos los santos, para que la bellísima Clara gane el Miss Universo. ¡Quiero volver a ser el país de las Misses y no el triste protectorado! 🤗
Frente al avance electoral de partidos antidemocráticos en casi todo el mundo occidental, la pregunta que debemos hacernos es: qué hacer cuando la mayoría de una nación democrática ya no es democrática?
La pregunta es incómoda, pero hay que hacérsela.
No voy a entrar en el debate de soberanía, y no por evadirlo sino por precisión: ese debate no empieza aquí. Empieza cuando pidieron la intervención de otro país para resolver nuestros problemas, se materializó el 3 de enero y sigue con el control de los recursos del país en cuentas bajo administración americana. Discutir soberanía a propósito del acuerdo del 28 de agosto es llegar algunos años tarde. Es una discusión importante y merece darse en su punto de origen, pero aquí quiero concentrarme en lo económico, porque el ruido político suele tapar lo que va a determinar la vida concreta de la gente.
Lo primero es lo más incómodo: no sabemos si esto es un proyecto realizable o una campaña política. Eso obliga a la prudencia, porque conseguir las decenas de millardos de d��lares para levantar este proyecto no es soplar y hacer botellas. Pero tampoco se puede despachar como puro show, porque hay un interés nacional y privado americano evidente, con reserva estratégica en mínimos y gasolina cara antes de una elección. Y por otra parte Venezuela necesita desesperadamente ingresos petroleros para abordar una crisis que no da para más y la única forma es captar inversión extranjera cuanto antes. Cuando los incentivos se alinean así, lo declarativo puede volverse real. Está por verse.
Lo segundo es el corazón del asunto: que sea bueno o malo económicamente para Venezuela no lo define lo anunciado, sino cómo se implemente. EEUU tomaría 55% de la producción efectiva de este proyecto, parte como accionista y parte como derecho a comprar crudo a costo. La regalía se calcula sobre volumen, pero el impuesto de hidrocarburos sobre ingreso bruto y el ISLR sobre ganancia. Si más de la mitad se entrega a costo y no a precio de mercado, el ingreso reportado se comprime y con ��l dos de los tres tributos. Los 209 mil millones en impuestos anunciado solo cuadran con valoración fiscal a precios internacionales (y eso puede estar en los contratos que aún no conocemos). Y falta un elemento igual de determinante: qué se define como costo, porque cuando el comprador es también el accionista mayoritario esa definición pesa tanto como la tasa. Nada se ha publicado aún.
Lo tercero es que reducir el análisis a la renta directa es quedarse corto. Una inversión así en 17 campos, buena parte greenfield en la Faja, obliga a reconstruir mejoradores, dilución, oleoductos, terminales y sobre todo generación eléctrica dedicada. Esa generación cambia la ecuación eléctrica de las regiones donde se instale. Detrás vienen servicios, metalmecánica, transporte, construcción, empleo y retorno de talento. Y algo que se subestima: ver a EEUU como socio con intereses propios puede cambiar la percepción de estabilidad para otros inversionistas extranjeros en campos convencionales fuera de este proyecto.
Hay una arista que casi nadie mira. La energía firme y barata se volvió el cuello de botella de la inversión tecnológica: los centros de datos y la infraestructura de IA requieren nodos energéticos gigantes que no son fáciles de conseguir en ninguna parte. Un país que resuelva generación a escala se vuelve candidato para inversiones que no tienen que ver con el petróleo. Igual con la minería y los minerales raros, que dependen de energía, logística y seguridad para el capital.
Nada de esto es inmediato. El crudo extrapesado madura entre cinco y diez años y el capital anunciado es intención, no todavía desembolso.
Hay aristas que analizar más allá de la política. El punto de partida es duro pero real: la mayor parte de nuestro petróleo está inutilizado en el subsuelo, sin posibilidad de que el país lo desarrolle solo, mientras en Barquisimeto (por decir cualquier ciudad más allá de Caracas) se va la luz cinco o seis horas al día, las universidades están depauperadas, el bolsillo de los venezolanos vacío y necesitamos atender 17 mil damnificados de los terremotos. Analizar bien lo que viene, con datos y sin consignas, es lo m��nimo que nos debemos.
Trump es un ser profundamente ignorante, muy particularmente en historia, política y temas internacionales ( aunque el crea lo contrario) . Pero los directivos de las compañías petroleras, no lo son.
El primer Canciller de Trump en su gobierno anterior , había sido el CEO de Exxon y salió de su cargo afirmando que Trump es un tarado ( “moron “) . Por experiencia propia , sobre todo en el Medio Oriente, los petroleros saben que ningún contrato dura 100 años y que las condiciones impuestas arbitrariamente, resultan a la larga inaguantables. Es probable ( o más bien es muy seguro) que quieran aprovecharse de las situación actual de extrema debilidad de Venezuela y sobre todo del apoyo incondicional que tienen por parte de Trump, pero todos conocen su propia historia y saben que si el hilo se tensa, termina por romperse. Nuestros negociadores ( si es que existen) , deberían saber eso y no ignorar que somos “ el único éxito “ que Trump puede exhibir en política exterior.
@marujatarre Lo peor que al paso del tiempo ves masas de personas que se asumen víctimas de estas feroces tiranías, pero jamás se asumen responsables de la instauración de las mismas, en Venezuela ahora nadie votó por Cha… nadie lo apoyó, como si el forajido llegó de la nada y se instaló…
Urgente: ya nos encontramos en el hangar del aeropuerto El Dorado, para recibir el vuelo charter que trae la asistencia humanitaria, mas de 17.000 km y 21 horas de vuelo, desde Beijing hasta Bogotá. 🇨🇳🇨🇴🤗🤗
Fuerza Colombia! 💪💪
-Así pasó el día el ministro de vivienda Jaime Andrés Beltrán.
-Así pasaron la noche cientos de personas que perdieron sus viviendas en el terremoto en Pereira.
*Foto @VillanueAle
Video @AREA32OFICIAL
Sismo de magnitud 4 a 10 km al oeste de La Guaira forma parte de la actividad normal de reajuste del tramo de falla movilizado. Los sismos son impredecibles pero por estadística las replicas se extienden por 3 a 4 meses normalmente. Mucha calma
En los terremotos de Venezuela hubo presencia de grupos de rescate de:
Colombia, EEUU, Canadá, Chile, El Salvador, México, Panamá, Perú, Ecuador, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Francia, Suiza, Países Bajos, España Francia, Reino Unido y puedo seguir hasta 30 o más países.
Muchos de ellos estuvieron en terreno en las primeras 24 horas.
Varios de esos grupos, entre los que está el de Colombia, reportaron rescates de personas con vida.
Colaboración mundial, sin fronteras físicas ni ideológicas trabajando por una causa común.
Por favor si alguien tiene información sobre El Edf Malibu en Caribe frente a Resd Caribe hay imágenes confusas y no logro comunicación con familiares en ella
No tengo humor para los chistes racistas.
Nunca los he encontrado graciosos. Al contrario, me entristecen. Y, con los años, he llegado a sentir incluso lástima por quien cree que hay algo divertido en burlarse de otro ser humano por el color de su piel, por sus rasgos o por su origen.
El humor debería ser un puente, no un arma. La risa compartida tiene la capacidad de unirnos, de hacernos más humanos. Pero cuando se construye sobre la humillación del otro, deja de ser humor y se convierte en una expresión de ignorancia.
Pienso en todo lo que una persona desconoce cuando reduce a alguien a un estereotipo: desconoce su historia, sus sueños, sus luchas, su dignidad. Desconoce, sobre todo, que todos compartimos la misma condición humana.
No me escandalizan tanto los chistes racistas como la pobreza espiritual que revelan. Porque para reírse de otro primero hay que dejar de verlo como un igual.
Tal vez por eso no me provocan enojo sino tristeza. Tristeza por una sociedad que todavía confunde la crueldad con la gracia. Y tristeza por quienes no han descubierto que hay una alegría mucho más profunda: la que nace del respeto y del reconocimiento de la dignidad de cada persona.
@marujatarre Lo repito y lo repito… espectacular este y los anteriores incluso el que dirigió a los “Reyes” y sin hablar el de Banderas que fue reflexivo, conmovedor y a su vez esperanzador. Los Papas Francisco y León XIV han hecho que me piense en volver a ser católico apostólico y Romano
Venezuela: La pregunta que importa.
No hay duda real sobre si habrá elecciones en Venezuela. Las habrá. Son una necesidad lógica e histórica, y serán el momento en que el país pueda recuperar democracia plena y soberanía nacional.
La pregunta relevante no es si habrá elecciones. Es en qué condiciones.
Unas elecciones que sean de suma cero , donde unos ganan todo y otros pierden todo, no son democracia. Son una repetición del problema con otro nombre.
El paso previo, reconocido incluso en el propio cronograma de Washington y propuesto en múltiples instancias racionales a lo largo de los años, es una negociación política que construya una institucionalidad anclada en la Constitución: no en la revolución, no en la oposición. Una institucionalidad que establezca los mecanismos para que el resultado electoral sea vinculante, integrador y estable.
No se trata de permanencia forzada. Tampoco de venganza. La historia ha mostrado, en demasiados países, que la venganza destruye más de lo que resuelve.
El tiempo transcurrido desde el 3 de enero debe leerse como tiempo de reflexión, de calmar las pasiones, de reducción del miedo, de apertura al disenso, de construcción de confianza mínima entre partes. El disenso democrático no es solo poder estar en desacuerdo con el adversario. Es poder estarlo también con el propio campo, sin miedo a ser excluido, perseguido o bilipendiado.
Pero claro que ese tiempo no es infinito. La sociedad venezolana tiene todo el derecho de exigir que se avance sin pausa. Pero la dirección correcta no es saltarse la negociación. Es construirla.
Las elecciones no son la solución. Son el resultado indispensable de haberla construido. Y en eso, en las reglas comunes y aceptadas para dirimir el disenso, es donde la democracia exige que todos nos pongamos de acuerdo. Y mientras eso sea más eficiente e integrador, más estable será la solución, que pasará, sin duda, por una elección.