Qué privilegio es poder costear un gimnasio, comprar comida saludable, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven, un cerebro que funciona, trabajar todos los días y llevar nuestros cuerpos a su máximo potencial.
El nuevo lujo es la capacidad de pensar con claridad, dormir profundamente, moverse lentamente y vivir tranquilamente en un mundo diseñado para evitar las cuatro cosas.
Te lo digo en serio: tienes que obsesionarte contigo mismo, con tu crecimiento personal, espiritual, físico y económico en lugar de obsesionarte con personas y situaciones que te quitan la energía. No malgaste tu tiempo en vínculos dañinos que solo te estancan y no te aportan.
Estamos solteros porque, en el fondo, seguimos buscando una relación como las de los 2000: con cartas, llamadas largas, contacto físico, canciones dedicadas y visitas sin motivo.
Cuando el amor se sentía real y genuino… en ese tiempo no nos daba miedo enamorarnos.