La suerte de tener al Flaco López que aún no pasó por Europa y no está automatizado para jugar a dos toques. En ese traslado errático le termina creando el espacio a Julián. Se pierde él y pierde a los defensores, yendo a ningún lado, como en el recreo. Lo llora la premier.
Diniz dirigió solo 4 juegos a Brasil y quiso restaurar su esencia y su credo. Danilo, en representación de todos los jugadores, se levantó y le dijo: “No, no, aquí no. En Europa se juega diferente, esto es muy desordenado”.
Cuando el engaño es de los jugadores no hay reversa.
El fútbol está vivo y se llama Juan Fernando Quintero. Cada pelota que toca hace una genialidad mejor que la anterior. Nunca nadie en mi vida me dió tantas ganas de prender la tele para ver fútbol como este nalgon.