Protege tu paz. No dejes entrar a cualquiera. No discutas con personas que no merecen tu tiempo ni tu energía. No te compares. Cuida de los tuyos. Cuida tu ambiente. Cuida tu alma y brilla con fuerza.
Confía en ti, en tu proceso, en lo lejos que has llegado. Estás hecho de resistencia, coraje y luz. Lo que hoy te pesa, mañana será parte de tu historia de victoria.
Murió Carmen Teresa Navas, madre de Victor Hugo Quero Navas, preso político desde enero 2025, que fue detenido arbitrariamente, desaparecido, torturado y muerto bajo custodia del Estado. Por meses las autoridades de distintas instituciones, de forma coordinada, se burlaron de su madre y la hicieron peregrinar buscando a su hijo. Hace 10 días lo encontró y estaba en una fosa. Hoy ella ha muerto.
Tener un familiar preso es también descapitalizarse, privarse de atención médica, medicinas, comidas y vivir en ansiedad, con los sentidos alterados, siendo revictimizados con cada visita a instituciones, con cada petición de justicia y con cada segundo de esperar una llamada telefónica para saber algo nuevo.
En enero de este año también hubo varias muertes de madres esperando liberaciones en esa semana en la que Jorge Rodríguez decidió mentir otra vez y decir que todos serían liberados, cuando ahora, cinco meses después, van apenas por la mitad y son decenas más los que están desaparecidos, como desaparecido tuvieron a Víctor Hugo Quero.
El Estado es responsable de todo esto. Son crímenes de lesa humanidad que generan un daño atroz más allá de las víctimas directas y sus familiares. Esto nos rompe a todos y por eso también es trabajo de todos exigir justicia y no olvidar nada de lo que ocurre, porque los pactos de silencio y los reacomodos con la dictadura solo benefician a la impunidad y multiplican los crímenes.
El mensaje más importante que ha enviado el chavismo con la muerte de Victor Hugo Quero, como con todas las muertes bajo su custodia, es que siempre pueden hacerlo contra cualquiera. Se lo hicieron al compadre de Hugo Chávez, el general Baduel, se lo hicieron a Fernando Albán, y se lo pueden hacer a quien necesiten para imponer el miedo y la paralización.
Por eso es impresionante que los venezolanos en general no hayamos tirado la toalla y mantengamos las exigencias de justicia, democracia y libertad.
Para trascender el dolor, para ser justos y para reclamar lo que nos pertenece.
El secuestro institucional que permitió la muerte de Victor Hugo Quero, que se burló de su madre y que sigue negando el paradero de decenas de presos, tiene que acabarse por completo.
La masiva perdida de data sensible viene asociado a un tema de responsabilidad.
Nunguna empresa debería solicitarte tus datos, que luego se los roben y no pase nada más.
Deben haber penalizaciones
Cantidad de centros de tortura cerrados en Venezuela desde el 3 de enero:
0
Cero
Nada
Eso no le incomoda al "Programa para la Convivencia y la Paz", de los amigos de Delcy Rodríguez. Ni a la "Comisión Especial para el Seguimiento de la Ley de Amnistía", de Jorge Rodríguez.
Estos días he estado pensando en algo curioso. Durante años en Venezuela se nos hizo normal vivir en una economía donde lo importante no era producir mejor, sino tener la relación correcta. Muchas empresas no crecían porque servían mejor al cliente, sino porque tenían la puerta correcta tocada en el ministerio correcto. Ese sistema no premiaba al buen empresario; premiaba al que sabía moverse cerca del poder.
Por eso ahora, cuando empieza a hablarse de apertura, de privatización o de competencia real, hay tanta incomodidad. No es solo miedo al cambio. Es que cambiar las reglas significa que la rentabilidad vuelve a depender de algo mucho más exigente: entender al cliente, calcular bien los costos, invertir con cabeza fría y competir todos los días.
La economía de mercado tiene esa fricción inevitable: no garantiza privilegios. Lo único que garantiza es que quien crea valor para otros tiene más posibilidades de prosperar. Y eso exige algo que durante años dejamos de practicar como país: cultura empresarial.
Tal vez una de las tareas más importantes de esta nueva etapa sea precisamente esa. Volver a entender que la prosperidad no nace del decreto ni de la cercanía al poder, sino de miles de decisiones productivas tomadas todos los días por gente que trabaja, invierte, arriesga y construye. Porque al final, los países que progresan no lo hacen por la "supuesta riqueza" que tienen, sino por la cultura económica que desarrollan.
Lo que ha ocurrido con Juan Pablo Guanipa demuestra que hay que seguir presionando hasta el final de la dictadura. Quien plantee el sometimiento y la mansedumbre como estrategia, en realidad podría estar condenando al país a más años de crímenes de lesa humanidad.
Lean bien y marque.
Hay personas que con sus mensajes dejan claro que está bien que Juan Pablo Guanipa sea apresado nuevamente.
No se equivoque: opositores no son y libertad no quieren.
FREE TEQUEÑO‼️
Lo mismo que le han hecho a Juan Pablo Guanipa se lo pueden hacer a cualquier gerente petrolero, empresario extranjero o persona que intente hacer vida pública en Venezuela.
No hay garantías ni estado de derecho ni debido proceso. Por eso seguimos luchando.
📡 Cada día, ciudadanos comunes usan #OSINT (Open Source Intelligence) para seguir vuelos oficiales ✈️, rutas de buques 🚢 y otros datos públicos/accesibles.
No es espionaje, no es ilegal: es información abierta al alcance de cualquiera que tenga Internet, criterio y curiosidad.
La pérdida de miedo es progresiva. Ha sido una conquista ciudadana desde muchos frentes. No es fruto de dádivas ni regalos. Ha costado vidas y más.
Pero es auténtica.
Básicamente el @nytimes@nytimeses ha decidido mentir en varias piezas sobre Venezuela con el fin de llevarle la contraria a Trump.
Tener una línea editorial crítica es legítimo y necesario, pero mentir es dejar de hacer periodismo.
¿Hasta dónde llegarán con su campaña?
Venezuela aún está en dictadura.
No somos libres.
El aparato represivo sigue activo.
Aún hay presos políticos y los exiliados no pueden volver.
Todo esto debe cambiar porque el chavismo es un foco de riesgo y desestabilización regional.
El poder no residía solo en Maduro.