La discusión sobre el acuerdo petrolero se ha concentrado en la legalidad, la legitimidad, la soberanía y las condiciones que se aceptaron. Todo eso es válido y no pretendo que no importe, porque importa. Pero llevo días leyendo el debate y me cuesta conseguir a alguien preguntándose lo otro. Eso que le cambia la vida a la gente.
Venezuela tiene la reserva de crudo más grande del planeta. Llevamos años repitiéndolo y ese petróleo sigue donde estaba, abajo, quieto, sin pagarle la luz a nadie. Hemos sido un país pobre sentado en una fortuna que no logra sacar. Y cuando uno le pregunta a la gente cuáles son sus problemas, nadie contesta producción petrolera, sino electricidad, agua, salario, medicinas.
Casi toda la crítica compara lo que vamos a recibir con lo que deberíamos estar recibiendo. Pero ese segundo número es un a quimera. Lo que sí existe es que este país lleva años sin conseguir recursos para atender cosas que ya no pueden esperar.
Ojo, que nadie me malinterprete: la inversión no depende de una sola variable. La estabilidad política, la calidad institucional, las reglas claras, todo eso pesa y a cualquier inversionista le encantaría tenerlo. Pero en este caso esas cosas operan más como variables de riesgo y rendimiento que como un portón cerrado. Lo que sí funciona como portón cerrado es la ausencia de una arquitectura de protección. Yo he visto cómo se toman estas decisiones: ningún comité de inversión aprueba miles de millones a treinta años solo porque el retorno esperado sea alto. Miden el retorno contra el riesgo, y durante años Venezuela perdía ese cálculo siempre.
Y aquí viene la parte incómoda, la que casi nadie quiere decir en público. Somos un país de riesgo. Ese riesgo tiene un precio y ese precio se paga en condiciones. Comparar un contrato venezolano con uno canadiense es un ejercicio que suena bien en Twitter pero que no resiste el primer examen serio. El descuento que nos aplican es la factura de la reputación, y para empezar a bajarla hay que sacrificar algo primero. Esa es una conversación de adultos que en Venezuela seguimos posponiendo.
Lo que se modifica con este acuerdo no es la geología, que sigue igual de buena. Se modifica la prima de riesgo. Y no por un discurso diplomático, sino porque hay un socio con capacidad real de sostener lo que firma. Para quien va a poner el dinero, eso pesa de otra manera.
¿Es el mejor acuerdo imaginable? Casi seguro que no. Pero el mejor imaginable no está sobre la mesa, y este sí.
Vale la pena pensar en lo que se activa cuando esto arranca, porque el valor de un proyecto de escala no se agota en la regalía al fisco. Un desarrollo así no es meter un taladro y ya. Para meter el taladro hace falta vialidad, y para la vialidad hace falta movimiento de tierra, y ahí ya hay empresas contratando gente. Hay que levantar generación eléctrica, y esa energía termina alimentando también al pueblo que queda al lado.
Después viene lo que la gente ve. El taller que vuelve a tener clientes, la posada que se llena de lunes a jueves, el abasto que factura otra vez. Un muchacho que se certifica como soldador bajo estándar internacional y ya no tiene que agarrar camino. Un ingeniero que hoy está en Houston y por primera vez en años se sienta a considerar volver. Es alrededor del pozo, y no dentro del pozo, donde se emplea y se reparte la mayor cantidad de ingreso.
Y cuando sube el ingreso sube el consumo, que suena a término de economista pero es simplemente la vida cotidiana de la gente: comer mejor, comprar la medicina, arreglar el techo antes de que llegue la lluvia. De eso se trata esta discusión, aunque el debate público esté en otra cosa.
Criticar es un derecho y exigir condiciones es un deber. Pero este país ha visto pasar demasiadas oportunidades mientras discutíamos si eran suficientemente buenas. Llevábamos años sin nada que se pareciera a una posibilidad real. Ahora hay algo, con problemas graves pero no mayores que los beneficios que puede traer.
Magnífica la serie #TheGentleman dirigida por @GuyRitchie en @netflix IM PER DI BLE!!! Desde el reparto, guión, trama, escenografía, TODO muy bien engranado al estilo Ritchie. Las tomas y el movimiento de camaras muy Tarantino. No deje de verla.
Para ti que me lees en este domingo, pido al Señor te conceda lo que más pides; te sostenga ante tu prueba más fuerte; y te regale hoy una muestra especial de su amor. Feliz domingo.
No me gustan las comparaciones, porque siento que no son justas entre jugadores de diferentes generaciones, pero aquí haré una excepción. Si Dios fuera un Basquetbolista, seria Michael Jordan, el resto sus apóstoles.
#NBA75
https://t.co/dv2dhgwiy3
No me gustan las comparaciones, porque siento que no son justas entre jugadores de diferentes generaciones, pero aquí haré una excepción. Si Dios fuera un Basquetbolista, seria Michael Jordan, el resto sus apóstoles.
#NBA75
https://t.co/dv2dhgwiy3
Para nuestra amiguita Fabiana Ontiveros de 11 años! Quien le diagnosticaron cálculos en la vesícula y requiere ser operada urgente, se necesita con urgencia donantes de sangre tipo 0+
@MedicosUnidosVe
“La primera vez que Blades escuchó hablar de María Lionza fue por un chofer de autobús. Visitaba Venezuela en 1977. Al pasar por la autopista del este, al cantante lo sorprendió la escultura de la deidad desnuda que monta una danta en la autopista” https://t.co/DeKthtY2LA