De una cosa estoy seguro, en los 20 minutos de animales que ha puesto hoy David Broncano, hay más calidad televisiva que en las 18 temporadas del Hormiguero juntas
#NoSonHormigasSonSanguijuelas#LaRevuelta#LaRevueltaTVE
Este individuo insulta y golpea a un cámara frente al ministerio de agricultura mientras nuestros compañeros hacen su trabajo.
Nuestra compañera María Lamela ha sido amenazada y ha tenido que abandonar la zona. Por lo visto ETA también mató pocos periodistas...
Julio Anguita volvió a dar clase al instituto cuando dejó la política. Se jubiló como maestro de historia. No cambió de coche ni de casa. Rechazó pensión de exparlamentario, fondos de pensión privados y las puertas giratorias. No todos los políticos son iguales.
Jesús Quintero y el triunfo de la incultura
En una (ya eterna) intervención en su programa ‘El loco soy yo’, Jesús Quintero, al que siempre echaremos de menos, usó un lenguaje directo y sin adornos para expresar su desdén por una tendencia que ve cada vez más predominante: la celebración de la ignorancia. Con palabras crudas, reflejó una realidad dolorosa, denunciando que ahora hay quienes se jactan de su falta de conocimiento o interés en la cultura.
Quintero señala una distinción preocupante en la actualidad. Si bien siempre ha habido analfabetos, los de hoy son especialmente preocupantes. A pesar de tener acceso a la educación, muchos eligen ignorar la oportunidad de aprender, convirtiendo la ignorancia en una opción, no una desgracia. Esta elección consciente recuerda la "culpable minoría de edad" de la que hablaba Kant. Quintero, un moderno Diógenes, denunciaba este comportamiento, llamando a las cosas por su nombre, sin temor a ofender.
Lo que Quintero critica no es la diversión en sí, sino la trivialización de la cultura y el pensamiento. Denuncia una obsesión con lo sensacionalista y lo fácil, que relega la profundidad y el pensamiento crítico.
A pesar de su tono duro, el mensaje de Quintero no era meramente destructivo. Él se posicionaba como un crítico constructivo, un amigo que deseaba mejorar a quienes escuchan. Su intención era despertar el sentido crítico, impulsando a las personas a liberarse de la banalidad y el conformismo.
Quintero siempre tenía la palabra adecuada. En este caso es "profundidad", solo un poco más. Su llamado era y seguirá siendo a un esfuerzo consciente por entender y apreciar nuestro mundo, profundizar, en lugar de conformarse con la simplicidad y la ignorancia.